¿Qué haría
sin el aval
que me ofrenda
la escritura?
Es la fuerza motriz
que impulsa la nave
de la vida a la deriva,
pero también a la que logró
llegar a buen puerto.
Las letras
me "amueblan",
tapizan mis intersticios
desde la cabeza hasta los pies
y comienza la demanda.
¡Escribe, escribe!
Es la consigna que sacude
el estado anquilosado
de la imaginación
y con solvencia la despabila.
Se percibe como cascadas
que se derraman y fertilizan
zonas estériles que ostentan
fríos inviernos porque
se ausentó la dúctil primavera.
Ellas son el medio
que el alma ha elegido
para organizar el caos
en que está sumido
el universo
que se empotró muy dentro.
Viviana Laura Castagno Fuentes