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jueves, 20 de enero de 2022

ESTÁ LA CASA


Está la casa, 

—es la misma, pero distinta—

tiene sus ladrillos derruidos

cuatro décadas pasaron 

y explican todo sin decir nada. 


Están los árboles aquellos, 

añosos, con su cuerpo doblado

porque se empecinó el viento

—o mejor expresado—

se empecinaron los años. 


Está la vereda 

con los mosaicos desgastados, 

—guardan memoria de pisadas— 

son testigo mudo y exacto

de juegos y reuniones familiares. 


Están la puerta 

y las ventanas 

con sus marcos desvencijados, 

símbolos de un indiscutible 

estilo italiano que aún sobrevive. 


Está la casa 

desafiando al tiempo, 

están los árboles resistiendo, 

están la puerta y las ventanas 

y la vereda que habla de juegos 

—está el pasado aferrado a todo—

pero hay un grito cuajado

—porque no están ellos—. 


Viviana Laura Castagno Fuentes