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miércoles, 1 de abril de 2026

DISCÚLPAME MADRE

Mi madre ha dejado en mí —sin proponerse siquiera— un gran legado: "su propia vida y su exquisito bagaje".

Puedo afirmar sin hesitar un ápice "he sido una privilegiada, mi madre fue un ser especial y mi vida con ella fue extraordinaria". 

Plasmar en tiempo pretérito debo admitir que me afecta, desearía escribir en tiempo presente y que ella pueda leer, pero es un imposible. 

Mi madre carecía de "malicia", era fresca, genuina, auténtica y educada, muchas veces su gran magnanimidad encontraba en mí "su límite", porque observaba la tendencia de la mayoría en abusar de su bonhomía. 

—Mamá, no es cariño, está usufructuando tu extrema generosidad. 

—Me di cuenta hija, pero a mí no me cuesta nada ayudarla. 

Era su respuesta siempre, disculpaba aun cuando era consciente de que había una actitud tendenciosa. 

Así era, podría escribir durante horas, pero también deseo mantener en privado sus dones, porque su discreción no permitiría que se sepa. 

Discúlpame madre, soy una heredera natural por supuesto (y no hablo sobre temas materiales), pero no soy tan magnánima o al menos pongo los límites necesarios, no creo en que todos son buenos sino lo contrario, el mundo se volvió horripilante desde que partiste, discúlpame madre. 

Viviana Laura Castagno Fuentes 


TODO Y NADA

Era una ciudad que acaparaba el interés de los viajeros, todos iban hacia ella, nadie deseaba pasar por la vida sin una autofoto en sus lugares tan artificiales como impactantes.


Presumía sus edificios, moles que parecían interrumpir al cielo en su osadía de avanzar y extraviarse entre las nubes.


La ostentación y el lujo desmedido encandilaban a los visitantes, existía una orgía desenfrenada con el materialismo abyecto donde el dinero todo compraba y todo vendía, una exaltación del consumismo tan trivial como vacío.


Y un día esa ciudad cesó su vorágine interminable, el calor abrasador fue lo único que continuó indiferente y en días sus luces se fueron apagando.


Era el súmmum, lo que la mayoría deseaba para su vida, pero carecía de lo más importante y trascendente "no tenía historia", era un ente cargado de artificio y superficialidades, una existencia a la que le faltó lo más importante: "nunca tuvo un alma".


Viviana Laura Castagno Fuentes