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miércoles, 29 de marzo de 2023

TEMORES JUSTIFICADOS


No temía al frío, ese que insensibiliza la piel del cuerpo, hace tiritar y hasta castañetear los dientes. Temía al peor de todos los fríos, el de los sentimientos, el que cala al alma y la petrifica.

Le temía, porque el otro frío se supera con un abrigo, con un té calentito o con una fogata improvisada con maderas de pino seco.

Pero, cuando hay corazones petrificados, a veces necesitan un tiempo prolongado para curarse, para quitar esa capa de insensibilidad que los inutiliza para amar y dejar amarse.

Era razonable que sintiese miedo, porque entregaba tanto, no medía a quién ni cuánto y un día comprendió que el resto del mundo seguía con su vida, sin valorar su magnanimidad intrínseca. 

Ya no temas, algún día se descongelarán los sentimientos, se caerán una a una las capas de hielo que los anestesian y aparecerán corazones curados y en estado de pureza.

Confieso, que tanta decepción tendrá su recompensa y volverás a sentir que poseer un corazón enorme y desinteresado, te habrá convertido en un ser humano extraordinario, tan especial como para perpetuarte en una poesía, que alguien seguramente ya la estará pergeñando.


Viviana Laura Castagno Fuentes


DECISIONES


Cuántas veces

—elegí callar—

para no molestar

ni incomodar a otros.


Cuántas veces

—investida de verdades—

espanté a la mentira

y la soledad absoluta

fue mi única compañía.


Cuántas veces

por desdeñar lo prosaico  

y abrazar convencida

—lo que mi alma dicta—

me expulsó la estulticia ajena.


Cuántas veces

—busqué con avidez—

en otras galaxias

respuestas que aquí 

todavía no encuentro. 


Cuántas veces

—me respondió la natura—

sin necesidad de palabras

y con ella y su solvencia

comprendí todo. 


¡Cuántas veces !...tanto.


Viviana Laura Castagno Fuentes