Existen personas fuego,
hacen crepitar la llama
de leños aún húmedos
cuando los gélidos fríos queman.
Hay otras que son luces,
encienden cielos ominosos
y logran mutar en día
noches largas e interminables.
Hay personas brisa,
acompañan sin decir nada
los vaivenes de las aguas
cuando están calmas o bravías.
Hay personas mixturas:
son fuegos, luces y brisas,
pero también las hay simiente
insuflan sin proponerse siquiera
océanos de paz y plenitud
estén presentes o ausentes, no importa.
Viviana Laura Castagno Fuentes