Siempre estuvo donde nadie más estaba, era una natural condición que derramaba sobre todos, sin excepción alguna.
Y en ese —estar presente— residía su carácter tan genuino y candoroso.
Porque no esquivaba los óbices, los enfrentaba para superarlos y proseguir con su camino.
No había un ápice de superioridad allí, sino una autoexigencia para seguir creciendo por dentro y esparcir sus dones con una magnanimidad innata.
Viviana Laura Castagno Fuentes