Me orienta la natura,
organiza mi itinerario
y le otorga previsibilidad
a las letras extraviadas;
las induce hábilmente
hacia una poesía en ciernes
solamente con la anuencia
de las fragancias y las texturas.
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Me orienta la natura,
organiza mi itinerario
y le otorga previsibilidad
a las letras extraviadas;
las induce hábilmente
hacia una poesía en ciernes
solamente con la anuencia
de las fragancias y las texturas.
Siempre te esperaré...
no importa la hora,
ni el día, ni siquiera el año,
aquí estaré con un café
fragante y recién servido
en la taza que se quedó
esperando igual que yo
que algún día, en algún lugar
podamos reencontrarnos.
Cuando me haya ido
seré un olvido instantáneo
un año, una fecha, un nombre.
Cuando me haya ido
continuará la vida fluyendo
no se detiene por nadie.
Pero lo que también es cierto
es que no instigué jamás al mal
lo mío fue simple, solamente sembré letras.
Se apagó la tarde
menguó la intensidad
de su estridencia
y las sombras avanzaron,
una sutil invitación
para suavizar la hegemonía
de la velocidad y el apuro
que muchas veces nos conducen
a ningún lado.
Cuando arremeten
esos silencios interminables
que a mi amados vergeles
en mustios los convierten,
desearía que la primavera
se perpetuara, para que ella
con sus ingentes potencialidades
consiguiera exiliar al mutismo
que espabilará a las gardenias
y a la vida encenderá de nuevo.
Quizá escribo
porque las palabras
que no verbalizo
sufren de claustrofobia,
y percibo tenuemente
que una vez escritas
a inhalar oxígeno las induzco
mientras sus alas extienden
y la vida vuelve a ser
para todas ellas.
Arrasa el fuego
en un lugar paradisíaco
—es natural dicen—,
pero los animales autóctonos
los lugareños desesperados
no saben dónde está la verdad
y emprenden el éxodo obligado
para preservar la vida
—que es lo único natural—
todo lo demás es suspicacia
fruto de la malicia humana
y de la avidez por lo material.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Se deshace el día
en los entresijos
que la noche está aviando,
ingresan los silencios
y las misteriosas sombras
que a los brillos exilian,
como si una orden
haya sido impartida
bajaron la llave maestra
de la luz y a oscuras quedamos.
Un bellísimo atardecer
interpretó su libreto,
un actor de la natura
que se retira de escena
y cede su espacio
a otro protagonista.
Quizá sea el mensajero
sobre un final inescrutable,
que se parecerá a sus luces
"con etapas para destellar
y otras para minimizarse"
mientras con donaire
van desapareciendo.
Percibo íntimamente
que el afuera
se fue convirtiendo
en un lugar volátil
e inseguro.
Me incomoda,
inhabilita a mis alas
—justamente a ellas—
que del suelo me elevan
y me conducen
hacia el refugio
donde viven las letras.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Un crepúsculo diferente, aunque su sol y su cielo arrebolado sean los mismos, una tarde que me encuentra entre el desconcierto y el desasosiego.
Y la vida que bulle, y los sueños que tímidamente se expanden mientras se consolidan.
Y la paz que se esmera en esparcirse dentro, mientras la externa se percibe amenazada por la indolencia y la estolidez de los ignaros humanos.
Que los sueños fluyan
y no se detengan,
que naden en aguas
tranquilas y ágiles
en mares, en ríos,
—donde acontezca—
plenos y libres
y que nunca mengüen,
que se multipliquen
en pequeños sueños
livianos y austeros
pero que sean un día
cuando el sol despunte.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Cede la tarde
a las ínfulas
de una noche en ciernes
y en un exacto espacio
hay una comunión
entre ambas.
Luces y sombras
—parábolas naturales—
que están comunicando
nuestros climas íntimos
con una experticia puntual
que las convierte
en dos excelsas docentes.
Descansa la espera,
entre las hojas trémulas
de un sauce acuciado
por las vulnerabilidades
de una vejez inevitable.
Y es muy consciente
de que se acotaron
los amaneceres
porque entre el follaje
está mimetizado
un crepúsculo que aguarda.
Me amueblan con creces
las ausencias,
se acomodan plácidamente
en los "refugios"
que la soledad ofrece,
están habilitados
sin restricciones
para ser los anfitriones
mientras esperan
a las nuevas huéspedes
que inevitablemente
continuarán llegando.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Te busco incesantemente
en el silencio atronador
de mis desvelos
que se han tornado
una costumbre —diría—
en esas madrugadas
que apresuran al sol
y lo despiertan.
Intuyo que me intuyes
en la llovizna pertinaz
que trajo opacidad
a un ocaso en ciernes.
Intuyo que recorres
como si un mapa fuese
los recodos inexplorados
que el silencio colecciona.
Intuyo...
Urge la poesía,
no deja espacio
para la espera
tiene la impronta
de la naturaleza,
es imposible detener
su metamorfosis
cuando eclosiona
restaurando los despojos
que fue esparciendo
lo pertinaz del invierno.
Viviana Laura Castagno Fuentes
El silencio
es un actor disidente
un esquivo consuetudinario
un prudente límite;
una indolencia a veces
un diálogo suspendido
esperando agazapado,
pero sabe mutar el dúctil
a disuasivos puntos suspensivos
y se disfraza otras tantas
de punto final distraído.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Hay personas
—tan extraordinarias—
que se quedan abrazadas
en los entresijos del alma,
no existe la caducidad
para ellas, menos el olvido
—porque están con nosotros—
aun... no estando.