Distenderse y esfumarse
en los entresijos
de una tarde que languidece
y gentilmente propone
a disfrutar de la nada misma
es una compensación
es un no ser... siendo.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Distenderse y esfumarse
en los entresijos
de una tarde que languidece
y gentilmente propone
a disfrutar de la nada misma
es una compensación
es un no ser... siendo.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Ven cada atardecer hasta mis letras, quédate aquí un rato y ayúdame a desentrañar lo que yo aun no he podido.
Ven, si deseas podríamos compartir el café que se quedó interrumpido y aguardando tu regreso que hasta hoy es un misterio perpetuo.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Durante el azaroso viaje
se esfuman los faros
extraviamos el derrotero
se nos alejan los puertos
porque desapareció el mar.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Reminiscencias...
esa inmanejable insistencia
esa tozudez remanida
que amorosamente golpea
la puerta de los recuerdos
y a dialogar con ellos me invita.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Somos fagocitados
—por incautos y reincidentes—
por una fuerza centrífuga
que nos desperdiga
y nos obliga después
a juntar lo que ha quedado.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Las víctimas verdaderas
son consideradas ahora
como los victimarios.
¿Dónde quedó la verdad
llegará a tiempo (me pregunto)
antes de que el mundo
en la hoguera de la mentira arda?
El silencio...
ese poderoso mensajero,
posee la potestad inherente
para comunicar con solvencia
sin palabras que lo avalen,
es un extraordinario orador
para el alma que ha despertado.
Soy una apologista del mar
porque le endilgan culpas
que atañen a los humanos,
si supieran respetar sus ciclos
comprenderían que el profanado
es él y quién debería pedir auxilio.
Habilitar que la noche
la calma fortalezca,
abandonar las preguntas
no pretender respuestas
escudriñar al cielo
para acabar comprendiendo
que solamente...
te has vuelto invisible.
Que la inteligencia artificial
no interrumpa ni cohíba
el derrotero natural
hacia una humanidad
más humanizada,
que puede naufragar
en las aguas procelosas
de una artificial inteligencia
que del alma prescindirá.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Evita extinguirte
no mengües
el disfrute que provocas
cuando logro percibirte
en la opacidad del ruido
y en la transparencia
de la calma.
Deambulando
en mi laberinto
intento dilucidar
—sin éxito todavía—
si se canceló todo
y los puntos suspensivos
son en realidad
—puntos suspendidos—
o quizás estén sobrando dos.
Desearía
poder sentir
lo que siente
el lector
cuando en mis letras
—decide bajar un instante—
como si fuese un puerto más
en su travesía;
porque sería hermoso
descubrir el momento exacto
en que su alma y la mía
se fusionan por un rato.
Las macilentas hojas
están apresurando
su caída —en apariencia—,
quizá porque no desean
que el otoño próximo
las olvide de nuevo
y por eso precipitaron
su adiós en el estío.
Quizá...
no sea consciente
o esté edificando
una suerte de evasión.
Quizás...
es consciente de todo
y encontró un resquicio
por donde aleja al dolor.
Quizá...
Me orienta la natura,
organiza mi itinerario
y le otorga previsibilidad
a las letras extraviadas;
las induce hábilmente
hacia una poesía en ciernes
solamente con la anuencia
de las fragancias y las texturas.
Siempre te esperaré...
no importa la hora,
ni el día, ni siquiera el año,
aquí estaré con un café
fragante y recién servido
en la taza que se quedó
esperando igual que yo
que algún día, en algún lugar
podamos reencontrarnos.
Cuando me haya ido
seré un olvido instantáneo
un año, una fecha, un nombre.
Cuando me haya ido
continuará la vida fluyendo
no se detiene por nadie.
Pero lo que también es cierto
es que no instigué jamás al mal
lo mío fue simple, solamente sembré letras.
Se apagó la tarde
menguó la intensidad
de su estridencia
y las sombras avanzaron,
una sutil invitación
para suavizar la hegemonía
de la velocidad y el apuro
que muchas veces nos conducen
a ningún lado.
Cuando arremeten
esos silencios interminables
que a mi amados vergeles
en mustios los convierten,
desearía que la primavera
se perpetuara, para que ella
con sus ingentes potencialidades
consiguiera exiliar al mutismo
que espabilará a las gardenias
y a la vida encenderá de nuevo.