Cuando los caminos
recorridos
comienzan a ser más largos
que los aun inexplorados,
percibo muy dentro
que de vacíos y ausencias
—me estoy llenando—.
¡No puede ser verdad!
¿Cómo continúa la vida?
¿Cómo adaptarse
a estas limitaciones,
a mirar tu rostro
en la galería de imágenes
o escuchar tu voz
en una grabación espontánea?
Se ha llenado mi vida
—de vacíos y de ausencias—
es como observar
un vergel primaveral
reducido a la precariedad
que propone la rudeza
de un prematuro invierno.
Viviana Laura Castagno Fuentes