Escribo con todo mi ser
no escatimo un ápice
me arranco el alma de cuajo
me desnudo sin titubeos.
Mis páramos y vergeles
exhiben lo que les atañe
porque el acto de la escritura
es eso, una entrega desinteresada.
Cada palabra es depositaria absoluta
de emociones y sentimientos
que son míos y también ajenos
y hay un compromiso tácito
con la verdad sin ambages,
cada una es la corporización
del idioma que habla el alma
porque sin ellas la poesía no sería.
Viviana Laura Castagno Fuentes