Intentar todas las estratagemas
pretender domeñar a la mente
y descubrir enseguida nomás
que todo es un fracaso rotundo
porque en ese espacio inasible
"vives" como si no te hubieses ido.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Intentar todas las estratagemas
pretender domeñar a la mente
y descubrir enseguida nomás
que todo es un fracaso rotundo
porque en ese espacio inasible
"vives" como si no te hubieses ido.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Definitivamente
existen sentimientos
que jamás prescriben.
Se cobijan en un lugar
acurrucados y atentos
como si el cuerpo les habilitara
un cofre especial para acunarlos.
Y se quedan allí silenciosos,
se mimetizan con sus pares
en una convivencia armoniosa
hasta que el aroma de un café
recién preparado —logra despabilarlos—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Perpetuar la noche
impedir que se esfume
cuando el alba la sorprende,
detener su estancia un rato
y expandir su permanencia...
es lo único que inpediría
descubrir que fue en un sueño
donde sonreías como antes
tan solo con tu mirada.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Sueño con viajar
hacia ese universo
donde estarás ahora,
solamente deseo
comprobar que estás bien
que hay una sonrisa
alojada en tu mirada
y que ya no sufres.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Estoy asumiendo
de a poco y sin presiones
cuánto debo restañar
para proseguir viviendo,
sé que has partido
—inexorablemente—
y que se han quedado
galaxias íntimas
que acunan reminiscencias
invaluables y perennes.
Pero debes comprender
que no existen
los caminos rectilíneos
—eso es para la geometría—
y encuentro a algunos
zigzagueantes y complejos
que logran interponerse
provocando mi extravío.
Y en este preciso instante
—cuando la tarde languidece—
estoy degustando un café
deseando que estés a mi lado
mirando sin decir nada
porque era en tu mirada
donde nuestros diálogos
su experticia desplegaban.
Te extraño...
y ese sentimiento
es absolutamente
—inexpugnable—
no amerita explicación
porque no se explica
la sutil esencia
del amor que con pulcritud
dentro de mí, sembraste.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Siempre la sonrisa
en sus ojos —allí asilada—,
y un andar manso, silencioso.
Siempre una sobria actitud
para la entrega, el obsequio,
un océano de magnanimidades.
Siempre la empatía
la comprensión agigantada,
convertía en propio lo ajeno.
Siempre las puertas abiertas,
aunque su demasía implicara
olvidar que también estaba ella.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Que haya árboles
donde has llegado
y bellísimas flores fucsias
sobre una pérgola.
Que escuches música
y descubras luego
a unas cascadas riendo
con un arcoíris incrustado.
Que se esparza un cielo
hasta donde pisas
que puedas crear tus obras
con hilos de nubes blancas.
Pero, lo que más deseo
es que ya no sufras
y estés serena, plácida,
disfrutando madre, disfrutando.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Estuve buscando la palabra
que pueda definir con precisión
el sentimiento que se instaló
aquella madrugada decembrina.
Me siento "escindida"...
creo que es la definición atinada
para explicar el vacío que corroe
cada intersticio de mi cuerpo.
Sabrás que intenté de todo
para minimizar los daños
pero sabe a transitorio
no logré aún la analgesia definitiva.
Y no sé si hay alguna...
porque hasta las mañanas
que venían imbuidas de oportunidad
están desdibujadas por tu ausencia.
Me aferro con insistencia
a una íntima convicción:
"decir adiós a una madre
es y será para mí una asignatura
pendiente".
Fracasé mamá, no pude
y no estoy pudiendo con el dolor
cada día se agiganta, me oprime
y está ganando todas mis batallas.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Con sumo cuidado
hurgo en un camino
que dentro de mí
se fue expandiendo.
Me extravío a veces...
confundo las señales
no sé si estoy o me he ido
a un universo inexplorado.
Quizá se convierta
en otro lugar habilitado
donde medrará la simbiosis
entre el amor y el dolor
que dentro de mí cohabitan.
Viviana Laura Castagno Fuentes
La felicidad
tuvo siempre tu rostro
y la sonrisa, allí en tus ojos.
La felicidad
era ese gesto de complicidad
con el fragante café de la mañana.
La felicidad
eran las intermitencias
cuando los imponderables aparecían.
La felicidad
caminaba de puntillas
era prudente y sigilosa.
La felicidad
se viste ahora de recuerdos
y mi universo se ha minimizado.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Atesoro
tus miedos
en fortaleza devenidos.
Atesoro
tu sobriedad
cuando a la malicia descubrías.
Atesoro
tus manos
tan hábiles y dúctiles creando.
Atesoro
tu solvencia
para rescatar a los extraviados.
Atesoro
tu regazo
un refugio para suturar heridas.
Atesoro
tus besos y tus abrazos
en la trama de tus obras escondidos.
Atesoro
tu amor inconmensurable
que hoy sostiene mis tribulaciones.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Ella era extraordinaria,
una desmesura en todo
atesoraba amor multiplicado
hasta en la punta de sus zapatos.
Su magnanimidad única
desconocía frontera alguna,
no obsequiaba ramilletes
sino pródigos vergeles y primaveras.
Sabía establecer límites
cuando la situación ameritaba
—si no los pongo yo ahora
mañana te impondrá la vida—
me decía con su sabiduría innata.
Transcurrió la vida para ambas,
comenzó a delegar de a poco, tareas,
mientras menguaban sus fuerzas
y sus pasos prudentes se tornaron.
Comencé a ser: "madre de mi madre",
un rol que siempre imaginé
que un día llegaría, era inexorable
y allí estaba, reclamando por mí
y no dudé en ser su protectora.
Por eso —cuando el dolor atiza—
es porque inauguró un desierto
que se instaló en mi cuerpo
y atravesó como una saeta a mi alma.
Y dejo afuera a los prejuicios
porque los fundamentos son claros
tuve que decir adiós:
a dos seres en uno
"a una madre superlativa
pero también a una hija vulnerable".
Viviana Laura Castagno Fuentes
Serás una y mil veces más
el porqué de mis poesías,
la garante de que las letras
no duerman, ni se ausenten.
Huelgan los argumentos,
son estériles e innecesarios
para justificar lo que generas
porque la inspiración no se explica.
Has cincelado mis intersticios
con un amor inconmensurable,
has sido mi numen siempre
y seguirás insuflando poemas
desde ese exilio al que partiste.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Seremos
el eviterno recuerdo
de un amor inmarcesible.
Seremos
una obra de arte interrumpida
pero inolvidable y perpetua.
Seremos
un universo inexplorado
porque se precipitó el tiempo.
Seremos
versos en el aire esparcidos
porque supimos ser poesía antes.
Seremos
una interminable transición
entre sentimientos inescrutables.
Seremos...
una dúctil primavera incrustada
en los hieráticos inviernos
de la vida.
Seremos...
Viviana Laura Castagno Fuentes
Tejía, con el mismo amor
con el que vivía,
cuidando cada detalle
sin esconder sus errores
ni intentar disimularlos,
porque al avanzar su obra
inevitablemente se notaría.
Era una creadora nata,
luego de sus labores diarias
ingresaba a su universo de lanas
donde la mente se expandía
y su alma magna se regocijaba
a través de su mirada luminosa
—el lugar desde donde sonreía—.
—Mamá no importa, no se nota—,
era mi respuesta ante un error
que solo ella veía —era tan nimio—
pero suficiente para decidir
que debía deshacer varias hileras
y comenzar a tejer de nuevo.
Tejer, no era solo una habilidad
—entre las tantas que tenía—
para mí era "una parábola",
tejía con la misma honestidad
con la que vivió hasta su muerte
sin mentir, sin disimular, sin
esconder nada,
—era genuina consigo misma—
y por ende lo fue viviendo.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Estás, en el vuelo discreto y sutil
de una mariposa monarca
que apareció de improviso
—creando una increíble magia—
mientras las plantas regaba.
Te intuyo camuflada
en el canto dulce y apacible
de una avecilla diminuta
que desde las tejas observa
con amorosa actitud escudriñadora.
Apareces en el aroma
a pan recién horneado
como si intentaras comunicar
—que todo debe seguir su curso—
porque tu hogar está a salvo.
En fin, —todo es cuestión de almas—
no debo explicar demasiado
podría ser declarada —orate—
pero la realidad es lo que es
te percibo mientras duermo
y te encuentro cuando despierto.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Ella, tenía una impronta
que emanaba de su alma
—genuina e inigualable—
era una flor que resplandecía.
Era un continente de generosidad
coleccionaba recuerdos, no rencores,
la expresión —no puedo—
no existía en su vocabulario.
Su bonhomía se derramaba
sin miramientos, ni condiciones,
era su sello distintivo, su don magno
y no podría haber sido diferente.
Ella era prodigiosa, versátil,
una creadora inagotable
"hay que poner amor"—decía—
y dejó un legado enorme.
Ella —mi adorada Madre—
es hoy —la ausencia más presente—
el faro que orienta mis pisadas
la justificación de mi vida
porque vive en mí, aunque no viva.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Agradezco
—el amor inconmensurable—
y la ausencia de mezquindades.
Agradezco
—la bondad en la mirada—
que junto a la sonrisa convivía.
Agradezco
el estoicismo y la empatía
cuando arreciaban las inclemencias.
Agradezco
—los vergeles y jardines—
aun cuando el invierno acicateaba.
Agradezco
—la magnanimidad, la alegría
y la entrega inigualable—.
Agradezco
—la transmisión de valores—
inherentes a la condición humana.
Agradezco todo
—hasta los límites establecidos—
porque la libertad sin ellos no existe.
Agradezco
—los nobles paradigmas—
lo demás carecía de hospedaje.
Agradezco tanto, tanto...
la vida contigo era una delicia
hoy, la delicia es y será recordarte.
Viviana Laura Castagno Fuentes
¿Cuándo comenzó tu declinar
en qué instante aconteció
sin que lo advierta siquiera?
¿Confundí la nieve en tu cabeza
con las flores del ciruelo
que a su renacer preceden?
¿Dónde estuve, dime
cuando tu férreo andar
se volvió inseguro y vacilante?
Hubo indicios varios
había que leer entre líneas
pero en extravíos deambulaba.
Ahora, me quedó una duda:
¿Quién tomó tus manos
cuando tus fuerzas claudicaron
y de las mías te soltaste?
Viviana Laura Castagno Fuentes