¿Habrá una humanidad amorosa
ataviada con verdades,
bondad y empatía,
despojada de mentiras
malicia y mezquindades?
Cuando las lágrimas
hayamos secado,
habrá un contrito corazón
empapado en amores
listo para ofrendarse.
¿Habremos aprendido
que lo material era un desperdicio,
porque a expandir al alma vinimos
y no a ponerle grilletes
que día a día la asfixian?
No éramos dueños de nada,
sino compañeros de viaje
de todos los seres vivos
que la tierra nos comparten.
¿Cederán las cruentas guerras,
llegará la paz anhelada
los poderosos limitarán sus ansias
por el poder omnímodo
y el dinero abyecto?
¿Qué quedará después,
después de tanto dolor,
y de lágrimas derramadas?
Viviana Laura Castagno Fuentes