Todo fue tan difícil, tan complejo, aún estoy intentando no sucumbir en estas procelosas aguas.
Te amaba como no sabrá jamás nadie, eras parte de mí, acepté sin titubeo alguno cuidarte y protegerte de todos los peligros considerando tu diminuto tamaño y tu tendencia natural a escudriñar con esmero cada espacio.
Pero... ¿te cuidé realmente cuando creí dejarte en las mejores manos, las mismas que luego te abandonarían?
Me declaro rotundamente insolvente para comprender a la malicia, no puedo, no quiero, es un desgaste innecesario —solamente deseo que en ese lugar hacia el que partiste estés ladrando mi adorada Greta—.
Viviana Laura Castagno Fuentes