Extrañar es un verbo, uno más de los que enriquecen nuestro riquísimo idioma "castellano", pero si indagamos en su génesis descubriremos acepciones varias y disímiles también.
Pero si exploramos en profundidad el sentimiento que genera nos adentramos en un universo que sacude y conmociona al entendimiento.
Es un navío sin puerto, sin piélago, con un derrotero confuso y obsoleto a donde van a morir los navíos abandonados por circunstancias varias.
Es el ave que se equivocó de árbol, de nido y de cielo, confundió las estaciones esperando a la primavera y le sorprendió el invierno con la tenacidad de sus fríos.
Es el vacío que pergeñó un lugar en nuestro cuerpo y es la incapacidad rotunda para detectar dónde se ha asilado; pero también es el huésped de nuestra mente o quizá vive en el alma y de allí es absolutamente inexpugnable.
Viviana Laura Castagno Fuentes