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domingo, 23 de diciembre de 2018

TIEMPOS CREPUSCULARES


Era consciente de su beldad.
Sabía que destellaba luz propia
donde sea que estuviese,
y era feliz con esa realidad.

Parecía una escultura,
esculpida con extrema delicadeza
por prodigioso artista,
amante también de la belleza.

Sus sinuosidades eran escondites,
para quién buscaba dónde perderse,
su cuerpo tenía apariencia de mujer madura

era una niña, arropada por ingenuidades.

Pero, tanta perfección demandaba
asumir roles varios, un desgaste,
debía esquivar piedras traicioneras,
que en su camino encontraba.

Pero, tantos inviernos esfumarían
cual pisadas en la inestable nieve
su deslumbrante belleza,
que la natura dadivosa 
le había otorgado.

El tiempo es así, impiadoso siempre,
y no hace excepción alguna, con nadie.
Sobrevendrían otras etapas, diferentes,
en el natural devenir de la vida.

Y la belleza armó sus valijas, inició el viaje,
había cumplido muy bien con su tarea
le entregó dones como a pocas,
ahora comenzaba un fin de época.

Sabía, su perfección física sería transitoria,
y nada hubiese sucedido,
cuando los naturales cambios arribaron,
si su cuerpo y su alma 
no viajaran escindidos.

Lidió un tiempo prudencial
con su metamorfosis inaceptable,
el dolor fue impiadoso, cruel,
y eligió un día caminar hacia la nada.

La nada, tenía la faz de un infinito mar,
dejó sus pisadas plasmadas en la arena,
parecían incrustadas, como un adiós,
una gran ola la abrazó y partió con ella.

Tanta belleza traería sus costos.
Niña, debiste fortalecer tu mundo interior,
para dar la bienvenida a inevitables cambios,
y así, ponerle cerrojos a la sinrazón.

Son misterios perpetuos estas decisiones,
es el alma desolada, es el gran desasosiego,
es un desgarrador grito de auxilio,
aunque en apariencia, parezca lo contrario.

¡Pobre mujer - niña!
La belleza fue su cuna y también su féretro.


Viviana Laura Castagno Fuentes 
                   

MASCARADAS

La mentira es tan dañina,
que demuele en un segundo
años de excelsas relaciones
basadas en la confianza.

Es una farsante,
utiliza disfraces, máscaras,
para poder interpretar su papel actoral
con solvencia para los espectadores.

¿Cuál es el argumento, la argucia,
que esgrime un mitómano,
si perpetuar a la mentira
es un desgaste, un imposible?

El mentiroso desnuda
sus debilidades, sus pobrezas,
construye para el afuera
una versión de la verdad
con el vil ropaje de la mentira.


Viviana Laura Castagno Fuentes