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martes, 27 de enero de 2026

¿SOJUZGAR AL MAR?

Querido mar:

Es muy difícil que los humanos logren comprender tu carácter indómito, autónomo y misterioso; porque entre ellos no hay nexos genuinos, está ausente el diálogo. 

Hablan todos a la vez, han eclipsado la riqueza que implicaba "escuchar al otro" y cada quién busca tener la razón absoluta aunque en realidad ninguno la posea, porque tal vez está en cada uno de ellos en pequeñas y menguadas dosis. 

Por eso te sugiero querido mar:

Ten cuidado, están mintiendo y se ha vuelto un horripilante hábito, lo condenable es que han naturalizado usar la mentira para todo y "la verdad" es lamentablemente, una prisionera. 

Están empecinados en doblegar tu natural devenir con absurdas construcciones a las que consideran —infalibles—. 

No comprendieron todavía que eres el mar, una galaxia inexplorada, una desmesura per se que debería inducirnos a respetar todo lo que tu comportamiento comunica segundo a segundo. 

¿Y sabes qué es lo más contradictorio? 

Con escolleras, espigones y demás mamotretos —que solamente tus ciclos alteran—, creen que lograrán frenar tu fuerza arrolladora cuando una tormenta a tus aguas revoluciona. 

Explícales a tu manera, que no se inventó todavía un límite para tu angurria y que continuarás devorando todo lo que tu avance entorpezca. 

Para mí, serás para siempre el magistral escultor que cincelará cada óbice que impida tu natural y extraordinaria expansión en esta tierra —donde eres amo— aunque los que se creen "dueños" no comprendieron todavía y no lo harán nunca. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 


SÍ, CON UN CAFÉ

Siempre te esperaré... 

no importa la hora, 

ni el día, ni siquiera el año, 

aquí estaré con un café

fragante y recién servido

en la taza que se quedó

esperando igual que yo

que algún día, en algún lugar

podamos reencontrarnos.


Viviana Laura Castagno Fuentes 

OBRA MAGISTRAL

El viejo tronco

de una araucaria 

que con sus años

está lidiando, 

—literalmente

ha desaparecido— 

porque dos trepadoras

lo están tapizando.


En una obra magna

que la natura ofrenda, 

un níveo jazmín 

está abrazando

a una bignonia anaranjada 

que parece haber cedido 

a una seducción en ciernes

y a sus mieles se ha entregado. 


Un árbol majestuoso 

es el escenario elegido

para que dos especies 

desplieguen su espectáculo

y logren resarcir por un tiempo 

las fuerzas alicaídas y endebles

de una araucaria provecta 

que está diciendo adiós a la vida.


Viviana Laura Castagno Fuentes