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martes, 30 de julio de 2019

Y UN DÍA...SUCEDIÓ



Cuentan, que las aguas de un río,
cansadas de fluir sin pausa
serpenteando entre rocas, 
deslizándose en cascadas, 
—decidieron en secreto un día—
tener una vida más calma. 

Luego de una reunión pactada,
las aguas, eligieron su destino,
serían un estanque tranquilo,
sin las urgencias que implicaba ser río,
solo paz y serenidad necesitaban.

Y así sucedió, el deseo se materializó
en una depresión del terreno
se detuvieron —no siguieron al río—
y en estanque se convirtieron,
no serían aguas muertas
sino aguas quietas de ahora en más. 

Aquel río —perdió en su trayecto—
a unas aguas que soñaban
con una existencia meditabunda
para ser cuna y cobijo de otras vidas. 

Hoy, bellísimos nenúfares navegan
y garzas elegantes descansan
sobre unas aguas mansas
—que supieron ser río—
pero que un día eligieron
ser un amoroso estanque.

Viviana Laura Castagno Fuentes