Otoño, aunque no eres mi predilecto
confieso que posees dones especiales
que en un excelso te convierten.
En tu génesis mora el privilegio de los cambios,
eres la transición entre lo abrasador del estío
y el entumecimiento inevitable del invierno.
¿Quién como tú genera una metamorfosis
transformando al follaje de los árboles
en peculiares y magnificentes corolas?
Definitivamente, debo recapitular al respecto,
estuve enamorada de la primavera por décadas
ahora estoy invitándote que a ese amor te unas.
Viviana Laura Castagno Fuentes