Reincidir muchas veces a sabiendas de que vamos directo a un naufragio, utilizando el mismo navío, seguimos un derrotero marcado por una mar que encierra tempestades inescrutables.
¿Será porque lo rutinario cierta estabilidad nos garantiza, o porque es cómodo no arriesgar nada, aunque la vida nos demande correr un albur permanente?
Remanidas costumbres que a un mismo sitio nos soterran; somos niños subiendo a un árbol buscando la segura rama que nos sostenga, aunque de ella hayamos caído siempre.
Viviana Laura Castagno Fuentes