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miércoles, 11 de diciembre de 2019

LA SIESTA

             

Junto al verano —que con bríos ha irrumpido—
anticipándose unos días según el calendario,
también llegan tiempos para la siesta
—esos interregnos tan especiales—
que parecen suspender un rato a la vida.

La siesta, un hábito natural aun en pueblos 
y ciudades del interior —son casi obligatorios—
un paréntesis donde solo el silencio habla
y los soles abrasadores a la piel laceran.

La siesta, un llamado tácito al reposo
—y un recuerdo que aún me perturba—
porque para mí era como convocar
a la inescrutable muerte sin mi anuencia.

Viviana Laura Castagno Fuentes