Estás aquí —mentira, no te has ido—
solamente hubo un interregno,
un paréntesis o imprudentes
puntos suspensivos.
Porque no se van jamás
—los amores que en el alma viven—
al contrario se reinician cada día.
Cada mañana conmigo despiertas
y juntas otro día estrenamos
con sol o con bruma densa
no importa el clima siquiera.
Te encuentro en el jardín
—entre tus geranios y la aljaba—
los iluminaste con tu sonrisa
y están medrando como nunca.
Porque sobre luces sabías tanto
—disipabas con enorme idoneidad—
a la oscuridad en ciernes
con tus contagiosas carcajadas.
Estás aquí, —mentira, no te has ido—
no se han dado cuenta todavía
te adelantaste en el camino
de la vida solamente.
—Estás y estarás mientras yo viva—
porque no se van los amores
inolvidables como el tuyo
—saben eternizarse en el alma—.
Viviana Laura Castagno Fuentes