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miércoles, 28 de agosto de 2019

PRISIONERAS SIN CONDENA


¿Quién ha osado
—sin anuencia alguna—
poner en cautiverio 
a un delicado ramillete
que tiene a sus flores 
en condición de prisioneras?

Ellas miran con asombro,
hacia un jardín esplendoroso
—que era su cuna natural—
donde medraban libres 
con sus raíces a la tierra 
amorosamente abrazadas.

Pero una mente inhóspita
ha decidido para ellas
—sin hesitar siquiera—
"la pena de muerte".

Desde un impersonal jarrón 
y a través de una ventana
—miran azoradas mientras se ahogan—
la algarabía que reina afuera.

No comprendieron los hombres,
esas florecillas eran hijas
de una planta madre 
—no un objeto para ornar—
impersonales y fríos floreros.


Viviana Laura Castagno Fuentes