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miércoles, 31 de diciembre de 2025

FUSIONES

Cede la tarde

a las ínfulas

de una noche en ciernes

y en un exacto espacio

hay una comunión

entre ambas.

Luces y sombras

—parábolas naturales—

que están comunicando

nuestros climas íntimos 

con una experticia puntual

que las convierte

en dos excelsas docentes. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

ADIÓS, BIENVENIDO

 Despido a un año que estuvo asediado por complejidades, pero aun así agradezco el solo hecho de —estar viva—. 

Estoy mirando cómo se aleja, lleva la espalda encorvada y camina lento, como si de algo se hubiese olvidado. 

Tal vez, no pudo con la humanidad, trajo sus alforjas henchidas de paz y ganó la guerra de nuevo. 

Y se percibe —un fracasado—, aunque fueron las decisiones de los poderosos las que se inmiscuyeron y coartaron todos los intentos para detener las conflagraciones. 

Hoy daré la bienvenida a otro que seguramente traerá las mismas intenciones. 

Deseo que está vez la paz se instale en cada alma, si no está allí alojada —no habrá cambio alguno—, es un germen que nace y se esparce desde adentro, no se invoca con acuerdos ni con hipócritas reuniones entre líderes mesiánicos. 

Adiós año viejo, no has fracasado —es la humanidad la que duerme todavía—, ojalá tu sucesor logre despabilarla de una indolencia que la entumece.


Viviana Laura Castagno Fuentes 


COLIBRÍES ¿MENSAJEROS?

 Pienso todo el tiempo ¿En qué te has convertido?

¿Hacia qué lares viajaste cuando ante mis ojos cesó tu vida?

Durante semanas, hubo colibríes en el patio, no me sorprendió porque a libar de las flores de lavanda se acercaban, tan bellos y tan enigmáticos.

Pero también presencié un hecho real e irrefutable, un colibrí solitario detuvo su vuelo ante mí y así permaneció por segundos o minutos —perdí la noción del tiempo—, pero fue en un lugar de la casa donde no había flores y estaba yo detrás de una ventana observándolo entre absorta y azorada. 

Es justamente en esta instancia cuando surge la pregunta ineludible: ¿existe acaso otro universo hacia donde has emigrado?

Me despierto pensando si eres feliz donde sea que te encuentres y si tus dolores se han ido. 

Si fuese viable la respuesta y soy consciente de que —no existe— menguaría la desazón que me anida, solamente deseo que estés bien y sonriendo... como antes, con tus ojos.

¿Será un sueño la vida, del que despertamos cuando fenecemos? 


Viviana Laura Castagno Fuentes