Si supieras,
estuve un tiempo limitado
conviviendo entre recuerdos
que se fusionaron a la perfección
con el pasado y el presente.
Si supieras,
—estuviste en todos lados—
en el cielo que se derramaba
en los follajes abigarrados
en las dúctiles enredaderas
que con donaire los muros ornaban.
Si supieras,
las aguas se retiraron
y apareció la eclipsada playa
con sus formaciones rocosas
y sus multicolores guijarros
sobrevivientes de la riada.
Si supieras,
—la casa esta indemne, estoica—
como si tu regreso aguardara,
lo que no sabe ella
—es que te has exiliado—
hacia un lugar del que nadie
ha regresado todavía.
Si supieras,
—extraño aquellos diálogos—
tú hablabas, yo escuchaba,
y lograbas con tu solvencia
que un cruel invierno
en estridente primavera cuajara.
Viviana Laura Castagno Fuentes