Sabes que te espero cada día
y que allí no acaban mis ansias
porque te quiero aquí conmigo
mientras desbrozo a la enredadera
para insuflarle bríos jóvenes
y que ante mis ojos no fenezca.
Sabes que te espero cada mañana
cuando amanece detrás de la araucaria
mientras el día se va desmenuzando
porque la oscuridad lo abduce antes,
aguardo que traigas a la primavera
entre los pliegues de tus manos
y a este dubitativo otoño exilies.
Viviana Laura Castagno Fuentes