Las macilentas hojas
están apresurando
su caída —en apariencia—,
quizá porque no desean
que el otoño próximo
las olvide de nuevo
y por eso precipitaron
su adiós en el estío.
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Las macilentas hojas
están apresurando
su caída —en apariencia—,
quizá porque no desean
que el otoño próximo
las olvide de nuevo
y por eso precipitaron
su adiós en el estío.
¡Mamá, mamá!
Y me quedo esperando:
¿Qué hija adorada?
Pero el silencio se impone,
es la única respuesta
que se quedó empotrada
en las paredes, en las obras
que tejió durante años
y hoy adornan un sillón
una mesa y un sofá
y resume con contundencia
un duelo que hasta hoy
es un fracaso estrepitoso.
Viviana Laura Castagno Fuentes
¿Y cómo explicar
que te quiero
como si estuvieses
todavía aquí, a mi lado,
y que no puedo
despedirme todavía
porque si lo hago
estaría diciendo adiós
a mi vida, aun viviendo?
¿Y cómo explicar
lo que no se explica,
porque tampoco sé
dónde te encuentras
si mirando desde tu ventana
o ingresando a través de la mía?
Viviana Laura Castagno Fuentes
Muchas veces
el silencio y el olvido
son cómplices y nexos,
tienen una existencia simbiótica
y se torna muy complejo
discernir con precisión
dónde comienza uno
y dónde termina el otro.
Existe un límite imperfecto,
una línea errática y difusa
entre un silencio atronador
y un olvido que se vuelve
un adlátere inevitable.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Me molesta, me fastidia la gente que insiste en "escribir sobre autoayuda" como si los lectores fuésemos un rebaño.
Y escriben sobre todos los temas, conocen todas las problemáticas existenciales y tienen a mano "la solución mágica para superarlas".
Deberían ser más prudentes, más responsables y apagar un poco esa actitud de "seres humanos superados" , porque definitivamente —están mintiéndose y mintiendo a los incautos—.
No existen "manuales instructivos" , no hay una lista con soluciones que se adaptan a todos los sentimientos y como por arte de magia —sanan todas las heridas—.
Somos seres humanos viviendo experiencias únicas y por ende respondemos de manera diferente, por suerte hasta ahora —no han podido programarnos —.
Hay que dejar en paz al dolor, hay que permitir que podamos inundar una ciudad con nuestro llanto si fuese necesario.
Basta de mentir, no existen ni existirán —fórmulas que quepan en cada alma herida como si fuesen una pantufla—.
Debemos transitar nuestro camino, llevando lo que nos compete a cuestas y cayendo de bruces las veces que haga falta, porque estamos intentando lidiar con un dolor que nos desgarró el alma y la estamos tratando de unir de nuevo.
Los recuerdos...
esa maravillosa biblioteca
que atesora el alma,
está atiborrada de vivencias
que nos restañan y elevan.
En realidad son personas
que nos recuerdan a diario
que la muerte es inexistente
y ellos viven, si no los olvidamos.