Descubrir que hablo sola
imaginando las respuestas
y el diálogo una realidad se vuelve.
Es la soledad —me respondo—
como si necesitara mi alma
un sesgo de normalidad, una excusa.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Descubrir que hablo sola
imaginando las respuestas
y el diálogo una realidad se vuelve.
Es la soledad —me respondo—
como si necesitara mi alma
un sesgo de normalidad, una excusa.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Ser la brizna de un delicado pétalo
desgarrado por la tenue lluvia
y presentir que soy flor todavía.
Ser una playa salvaje y silenciosa
que a las aguas espera ilusionada
para curar la sed de sus grietas.
Ser luz de un amanecer en ciernes
que a los vestigios de las sombras fagocita
mientras al telón de la niebla desconcierta.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Muchas veces respiro solamente y confieso que busco una justificación para continuar viviendo, pero esa búsqueda es hasta ahora infructuosa y esmerila las fuerzas que aún resisten.
Muchas veces la soledad me disgrega y disemina partes mías que se exilian hacia un lugar ignoto donde no tengo albergue.
Muchas veces la tundra comienza otra vez a expandirse y evito con todos mis bríos que llegue al único espacio donde aun vive un atisbo de ilusión disfrazada de amaneceres espléndidos y primaveras refulgentes.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Los de siempre, los reincidentes,
si al pasado y al presente escudriñamos
otra vez a todos los encontraremos.
Los que descubren al mundo
mientras lo sojuzgan y exfolian
en aras de una libertad que conculcan.
Los mentirosos de siempre
los que proyectan las culpas
en las víctimas de sus masacres.
Son los de siempre, los mismos,
empeñados en reducir al planeta
con la excusa remanida de la supremacía.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Ausentarse un tiempo
escapar de la ignominia
Seré un olvido instantáneo
una hoja extraviada en la hojarasca
de un otoño tenaz y prematuro.
Seré un recuerdo inexistente
un adiós transitorio y esquivo
la vida sigue, la muerte es nimia.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Decidir o creer que decidimos
—hasta que responde la vida—
con sus miles de imponderables
es una sutil invitación que cursa
para que la soberbia depongamos.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Hay palabras que atizan
brasas que estaban debilitadas
y en proceso de extinción certera.
Hay palabras que enardecen
porque llegan imbuidas todas
de una sevicia incomprensible.
Hay palabras serenas y afables
son la primavera insinuándose
cuando la escarcha quema todavía.
Hay palabras que nos llevan
hacia ese orbe luminoso e invisible
donde los renaceres se encuentran.
Hay otras que dejamos de pronunciarlas
y se van hacia una biblioteca donde viven
los que un día en silencio se exiliaron.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Soy
un amasijo de incertidumbres,
porque mis certezas colapsaron
cuando la vida escribió
las respuestas que faltaron.
Soy
agua de estanque a veces
cascada intrépida, sorpresiva,
piélago con desmesuras
y playas contenedoras otras
tantas.
Soy
la poesía que no he escrito
ante el exilio imprevisto
y sorpresivo de palabras,
porque ameritó el recato
y ellas fueron innecesarias.
Soy
la timidez petrificada,
la verdad como estandarte
aun cuando la soledad aceche,
soy un alma libre sin espacio
para estériles concesiones.
Soy
un nudo en la garganta
un llanto desconsolado
soy septiembre sempiterno
aunque diciembre a hurtadillas
se inmiscuya todo el tiempo.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Escribir sin ser consciente
de la magia que se produce
cuando una poesía cualquiera
logra cautivar a un alma
que ingresó sin querer tal vez
donde ella la estaba aguardando.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Intentar todas las estratagemas
pretender domeñar a la mente
y descubrir enseguida nomás
que todo es un fracaso rotundo
porque en ese espacio inasible
"vives" como si no te hubieses ido.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Definitivamente
existen sentimientos
que jamás prescriben.
Se cobijan en un lugar
acurrucados y atentos
como si el cuerpo les habilitara
un cofre especial para acunarlos.
Y se quedan allí silenciosos,
se mimetizan con sus pares
en una convivencia armoniosa
hasta que el aroma de un café
recién preparado —logra despabilarlos—.
Viviana Laura Castagno Fuentes