Despertar creyendo que la memoria
guardó sigilosa los versos
que se fueron instalando
antes de que el sueño me abdujera.
Descubrir desolada a la mañana
que en realidad no hay indicios
las palabras todas se esfumaron
como lo hicieron los sueños.
Ser rehén y carcelera a veces
de una poesía en ciernes
que está dictando su letra
y terminar comprendiendo
que decidió fugarse antes.
Viviana Laura Castagno Fuentes