Ayer 8 de agosto de 2026 debí llevar a mi adorable GRETA para que procedieran con el odioso procedimiento eutanásico.
Me siento culpable, necesito tiempo para ordenar mis sentimientos que se volvieron a desbaratar y me sigo preguntando: ¿qué derechos me arrogué para decidir su muerte?
Durante casi catorce preciosos años (que hubiese cumplido en breve) tuve el enorme privilegio de cuidar, amar y aprender de una perrita que solamente llegó para obsequiar sentimientos sin límites ni condiciones: "amor puro".
Después del adiós a mi MADRE y GRETITA quedó en claro para mí que la confianza en los seres humanos se fue debilitando, "la interacción solamente me provoca decepción, invade y entorpece mi vida".
Ellas fueron mi gran alegría, justificaron mi existencia y la enriquecieron, ahora debo intentar recoger lo que de mí ha quedado para continuar este sinuoso camino de la vida.
¡Muchas gracias por tanto amor mi amada Greta!
Viviana Laura Castagno Fuentes

