He cambiado y soy consciente de ello, pero no fue meramente volitivo sino que me "obligó la vida" y a la vida mejor no discutirle nada, ni ponerle cepos solo hay que seguirla en silencio y a hurtadillas.
Suelo leer lo que he plasmado y me sorprende descubrir cuánta incidencia tuvo ese cambio sobre la escritura.
Percibo que tuve etapas en que "se esvaneció el brillo" y llegaron otras donde "las letras lloraban" como si en mis cómplices dilectas se hubiesen convertido.
Todo es una concatenación absolutamente natural a consecuencia de un gran dolor que derribó mis estrategias y a escombros me redujo, y como no hay escisión entre mi mente y mi alma afectó la forma, el mensaje y el sentido de cada Poesía o prosa Poética.
El hoy —es un albur todavía— ya no camino sobre un terreno previsible, estoy aprendiendo a domeñar las arenas movedizas un lapso y a disfrutar cuando se ilumina el cielo y los bellísimos vergeles medran de nuevo.
Viviana Laura Castagno Fuentes