¿Y qué expresar hoy cuando tus recuerdos se intensifican, consolidan esa costumbre de extrañarte todo el tiempo mientras en espacios abisales se acomodan?
¿Y cómo explicar que he intentado de todo para que no duela, mi fracaso ha sido rotundo y produjo efectos colaterales?
Y sabes muy bien porque me has enseñado —es una actitud que detestabas aparte—: no es "victimización", sino una "necesidad" que comienza en algún lugar y se expande como si una enredadera fuese.
Deseo que me comprendas: es como un hambre que debo saciar o como la sed—escribiendo que tu adiós ha sido y será una herida permanente—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
