Las aguas mansas
del río que muta a espejo
—donde presume la luna—
en mil trozos se fragmentan
cuando una brisa tenue
sobre ellas sopla y se esfuma.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Las aguas mansas
del río que muta a espejo
—donde presume la luna—
en mil trozos se fragmentan
cuando una brisa tenue
sobre ellas sopla y se esfuma.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Siempre afirmo que no soy escritora, sino una "obrera al servicio de las letras" que me amueblan con generosidad.
Pero no pierdo la esperanza de algún día llegar a ser una buena escritora, tener ese don para ubicar a las palabras en el lugar exacto de una oración y otorgarle un sentido.
Porque por ahora percibo que algunas se me escapan y caen desde altos acantilados y puedo verlas en la arena incrustadas en actitud de vulnerabilidad absoluta.
Iré por ellas, bajaré por los peldaños que las piedras forman, las salvaré de un mar que está embravecido y amenaza con devorarlas con sus fauces de agua.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Instantes, diminutas ráfagas,la vida fluyendo a veces como si un estanque fuese, otras es un lago tranquilo y meditabundo donde podemos anclar las vacilaciones y respirar un rato.
Pero también suele amanecer convertida en un río alborotado, desafiante; una mixtura inacabada entre sus aspiraciones por continuar fluyendo en la previsibilidad y la angustia certera de culminar desintegrándose en la mar.
La vida...
Viviana Laura Castagno Fuentes
Escribo desde las fauces del dolor que se está expandiendo —como si una enredadera fuese—, busca en mí un muro donde asirse y como no encuentra se está diseminando por cada intersticio que vislumbra deshabitado.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Quizá debí ser diferente, envolver mejor mis sentimientos, como si un regalo fuese y aguardar tranquila por el destinatario, sin prisa y con más cautela.
Debí ser menos generosa, menos empática, resguardarme con más esmero, evitando invasiones inesperadas.
Debí ser menos sincera, a veces el exceso nos pone en situación de extrema vulnerabilidad y no creo que haya alguien que merezca tal entrega.
Debí ser hipócrita, decir que "sí" cuando la respuesta era "no" y viceversa, buscar subterfugios para todo y mentir también cuando ameritaba.
Debí ser tanto y tan diferente que al final de cuentas —dejaría de ser yo—, sería otra persona, un ser absolutamente irreconocible para mí, una estafa, una finta perpetua, un témpano inasible, un monstruo realmente, un embuste para mi alma.
Seguiré obrando como siempre, el cambio deberían hacer los demás.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Que las noches venideras traigan consigo las luces necesarias, las que no encandilan ni minimizan nada, sino las suficientes para que en el camino no me extravíe ni me desoriente, pero que no venga otra vez la oscuridad.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Amar las sombras, los silencios, la invisibilidad, los besos que en la piel incrustados viven, la maravillosa vida a tu lado y amar tu adiós porque ese día elegiste ser el recuerdo más vívido e intenso que no se reiterará.
Viviana Laura Castagno Fuentes
¿Sabías que tu muerte desordenó mi vida y ahora la estoy reconstruyendo?
¿Sabías no?
Por eso antes de partir te quitaste la máscara de oxígeno y con voz entrecortada me dijiste: "Es tan natural morirse" y me quedé muda, porque honestamente mamá yo estaba a tu lado esperando tu recuperación y es más, creí que al otro día estarías caminando y todo lo demás sería parte del pasado.
Nada de eso sucedió, después de decir esas palabras la muerte te alcanzó, la esperabas por cierto, menos yo.
Y heme aquí, levantando las paredes que se derrumbaron, cerrando un poco las puertas para que el dolor se quede a hacer su trabajo y deseando que en ese lugar al que te exiliaste haya pérgolas tapizadas por aljabas violáceas y fucsias, tu deleite.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Se aquietó el calor, cedió de a poco como en un gesto de cansancio, sabía que la tierra estaba reclamando otros embates porque del suyo exhibía profundas cicatrices y estaba ávida de un otoño que a saciar su sed estaba llegando.
Viviana Laura Castagno Fuentes