Ellos tienen desarrollado todo
oyen, ven, perciben los sentimientos
Viviana Laura Castagno Fuentes
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Ellos tienen desarrollado todo
oyen, ven, perciben los sentimientos
Aunque
el mar me embelese
por su naturaleza insondable
y su carácter de fiera
indomable e impredecible
—elijo a mi magnificente río—.
Posee sus potestades
es un confidente mesurado,
sabe guardar confesiones
—en su alma de agua dulce—
y allí un albergue les concede
donde los sueños se afianzan.
Y cuando la tempestad
en medio de su cuerpo
me sorprende —no hay miedos—
los volatiliza a todos
brindando su otra orilla
donde el amparo está esperando.
El río y el mar
—dos maravillas indiscutibles—
que la naturaleza exhibe
para resarcir a la humanidad
y convertirlos en paradigmas
—de la ofrenda desinteresada—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Se han quedado
miles de preguntas huérfanas
aguardando las respuestas.
Por eso estoy intentando
encontrar un indicio al menos
entre la hojarasca desordenada.
O en la delicada aljaba
con sus primorosos pimpollos
que al jardín está iluminando.
Tal vez las encuentre
en el vuelo impetuoso
(de los loros soliviantados)
entre una araucaria y un ciruelo.
¿Y si duermen en la arena
lejos de las fauces intimidantes
de un mar embravecido?
Preguntas sin respuestas
o respuestas que esperan
ser halladas justo...
—cuando menos las esté buscando—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
La vida,
ese interregno perpetuo
entre dos misterios.
La vida,
un oasis, un reparo,
para nuestras inclemencias.
La vida,
un jardín pletórico
embriagado de fragantes glicinas.
La vida,
una amalgama de adioses
una retahíla de despedidas.
La vida,
senderos alternativos
si los caminos se obstruyen.
La vida,
plenitudes, complicidades,
cuando la niñez nos amuebla.
La vida,
un ocaso, un acaso,
conexiones y distanciamientos.
La vida,
un café por las mañanas
con sabor a madre especial e inolvidable.
La vida,
la escuela, la docente,
la libreta de calificaciones.
La vida,
nosotros, los otros,
hojas frágiles a merced del viento.
La vida,
un viaje inefable, restricto,
a través de un finito tiempo.
La vida...
Viviana Laura Castagno Fuentes
Hay amores
que por intensos
y genuinos
—en eviternos—
se convierten
y ante ellos
hasta el tiempo
languidece,
porque no logra
menoscabarlos.
Su naturaleza
es una hechura
—sólida y contundente—,
no avala los ambages
ni las mentiras,
porque solamente
—en la verdad—
abrevan y se consolidan.
Hay amores
que se instalan
amorosamente
en nuestros desiertos
y los fertilizan
—inauguran primaveras—
que a nosotros
nos renuevan
y nos modifican.
Son amores únicos,
magnánimos,
no admiten sucedáneos
ni emulaciones,
ellos son huéspedes
de lujo
—y a perpetuidad—
en ese universo
donde mora el alma.
Hay amores...
Viviana Laura Castagno Fuentes
Tal vez la piedra
—inerte en apariencia—
sea un sueño petrificado.
Tal vez atesore
en sus pétreas entrañas
ilusiones que no fueron.
Porque se durmieron
o no se animaron
y en esa espera estéril fenecieron.
Quizás esté equivocada
—y la inerte sea una gran sensitiva—
preñada de nonatos sueños.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Llegará el día
despertarán los dormidos
cansados de estar durmiendo.
Llegará el día
cuando los velos todos caigan
aparecerán los rostros verdaderos.
Llegará el día
puede ser mañana o el año venidero,
se despejarán los caminos.
Llegará el día
—la verdad despabilará a las almas—
hastiada de la perversa mentira.
Llegará el día
la humanidad cambiará de roles
los animales le pasarán el cetro.
Llegará el día
y tal vez no pueda verlo
porque me habré ido.
Pero llegará ese día...
Viviana Laura Castagno Fuentes
En realidad
no poseo la potestad
sobre mis sentimientos,
ellos deciden sobre mí.
Bastó mirar una foto
para que la aparente pared
donde estaba recostada
se derrumbara en un instante
como si de barro fuese.
Creía, que las lágrimas
estaban anquilosadas dentro,
formando estalactitas inermes
pero heme aquí y ahora
envuelta en un vasto mar
que está inundando mi entorno.
Estuve equivocada hasta hoy,
no poseo ningún dominio
sobre mis sentimientos,
estás en cada resquicio mío
—eres un dolor inmarcesible—
y deberé aprender a vivir con ello.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Se está acotando el camino
se está poblando de ausencias
y la vida es un remedo solamente.
Regresó el docente de nuevo
a insuflar los remanidos aprendizajes
pero decidí no franquear su ingreso.
Tal vez haya otra oportunidad
será cuando los fríos se extingan
o quizá cuando las aljabas medren.
Viviana Laura Castagno Fuentes
A veces, lo aparentemente obvio o racional, se torna extraño e incomprensible.
Tenemos certezas en los principios sobre los finales inevitables, pero cuando llegan nos sorprende desnudos, vulnerables y nos desmorona como si fuésemos arena en un día de viento implacable.
Y comienza la gesta, el vacío en que nos hemos sumido reclama a la presencia y ella no responde, porque en recuerdos se ha transformado en un tris y la demolición será proporcional al amor y a la fortaleza de los vínculos, así de sencillo y de complejo a la vez.
Y aparecen los consejeros, vienen sin que los invitemos, son los "sabios perpetuos" en todo lo que a la vida atañe, esos que presumen conocer hasta lo que hay cuando ya no hay vida, como si fuesen fenecidos que han resucitado y en líderes espirituales se convirtieron.
Los filósofos del "soltar para poder avanzar", los que sugieren borrar a los recuerdos como si fuesen un oprobio y no la fuente exquisita hacia donde podremos siempre regresar para abrevar en su sabiduría las veces que amerite.
Por eso, transitamos —un gran dolor— con nuestros parámetros, estratagemas, experiencias, errores y aciertos, no existen recetas magistrales ni antídotos.
Personalmente, no adscribo a ningún gurú ni consejero, solamente mi guía es y será mi alma, daré a mi duelo el tiempo que demande, derramaré las lágrimas que aun quedan para resarcir la sequía que se empecinó con la tierra estéril y más todavía si fuese necesario.
Y soy consciente, la vida no será más lo que era, la muerte arrebató no solamente la presencia, se llevó con ella lo más maravilloso de este mundo, la justificación de mi existencia diría y eso es irreversible.
Me adaptaré a otra vida, menos interesante, porque ni el sol es el mismo, alumbra con otra luz, carece de la estridencia que tenía, porque esa luz se apagó dentro de mí aquel día.
Pero insisto, daré todas las batallas que sean pertinentes saldré de este trance diferente, renovada, con heridas sangrantes o cicatrices, pero será con mis tiempos, no apresuraré un ápice y no soltaré jamás a quién no me soltó cuando por la falda de mis barrancas internas comenzaba a deslizarme.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Se ha dormido la tarde
entre los enjutos gajos
de un sauce llorón y viejo.
Busca quizá reverberar
los ímpetus que se aquietaron
porque se impusieron los años.
Lo inevitable y lo impredecible
han aunado sus fuerzas parece
sobre un sauce acuciado y triste
que a las luces de la tarde está meciendo.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Albergo —a pesar de todo—
prudentes briznas de esperanza
que dentro de mí están medrando.
Es un silente empecinamiento
o una tenue necesidad quizás
para sostenerme en el camino.
Confío en que habrá un amanecer
despuntando con estridentes luces
que disolverá la tenacidad de la noche.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Todo fue tan difícil, tan complejo, aún estoy intentando no sucumbir en estas procelosas aguas.
Te amaba como no sabrá jamás nadie, eras parte de mí, acepté sin titubeo alguno cuidarte y protegerte de todos los peligros considerando tu diminuto tamaño y tu tendencia natural a escudriñar con esmero cada espacio.
Pero... ¿te cuidé realmente cuando creí dejarte en las mejores manos, las mismas que luego te abandonarían?
Me declaro rotundamente insolvente para comprender a la malicia, no puedo, no quiero, es un desgaste innecesario —solamente deseo que en ese lugar hacia el que partiste estés ladrando mi adorada Greta—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Y percibo
como si tuviese
una pregunta
en la punta
de su pequeña lengua.
Intuye
como nadie
—las desazones—
y parece
que intentara
disiparlas
con su mirada
pura
y transparente.
Es poseedora
de un cuerpito
grácil, presto,
aun con
su sonrisa
cruelmente mutilada
por decisiones
perversas
de los humanos.
Su piel
con pelaje corto,
resiste los embates
de fríos
que recién estrena
y aterida
la sorprenden.
Por fuera,
exhibe
gran vulnerabilidad
en apariencia,
pero por dentro...
por dentro
asila a un alma
que acuna
la sabiduría toda
del universo.
Me observa...
y parece
que tuviese
una pregunta
en la punta
de su pequeña lengua,
aunque en realidad
ella atesora
como nadie...
todas las respuestas.
Me observa...
Esta poesía escribí el 4 de agosto del año 2022, mi amada perrita murió el 8 de agosto próximo pasado (2026).
Decidí volver a "compartir la misma" porque ha sido una compañera de viaje "extraordinaria", un desborde de amor incondicional y percibo que resarce un poquito el dolor de su ausencia.
Viviana Laura Castagno Fuentes
¿Sabes?
Huyó de mí la poesía, se ausentó,
la intimidó quizás el dolor
y eligió diluirse entre los fríos
de un invierno en retirada.
¿Sabes?
Es dueña de una gran percepción
no está huyendo en realidad
ha conminado a sus letras
a un silencio prudente y necesario.
¿Sabes?
Cuando esta tristeza mengüe
y la cerrazón despeje al cielo
—aun vacía y desgarrada—
plasmaré el poema que mereces.
Viviana Laura Castagno Fuentes
En este permanente "oficio de extrañar" a quienes hemos amado —porque en el viaje de la vida se han adelantado—, existe un universo privado y único donde podemos continuar abrazándolos con el alma solamente.
Todos poseen un lugar de privilegio, viven y vivirán atesorados porque no solamente enriquecieron nuestra vida —la justificaron—, y hoy la ausencia en un grito que ha cuajado para recordarnos que —no se van quienes dejan sus huellas marcadas en la arena de un piélago tan inconmensurable como eviterno—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
en un regazo amparador
que sabrá de amor
como has sabido
durante catorce años.
Duerme en tu paz
que supo ser la mía
cada vez que tu mirada
con mis ojos se encontraba
para allí ensamblarse.
Duerme mullida
sobre hilos de nubes
que un ovillo han tejido
para protegerte
como has protegido.
Duerme mi amor...
Viviana Laura Castagno Fuentes
Hay una zona entre mi pecho y la garganta que se quedó vacía, se aposentó una hondonada allí y duele mucho mi amor, se expande.
Estoy abocada en recordar cuán feliz me has hecho durante casi catorce años, fuiste mi bálsamo cuando a mamá se le acabó el viaje de la vida, resarciste con tu amor incomparable los días más grises encendiendo un sol cada vez que me mirabas.
¿Sabes? Se apagó la casa, le falta tu luz, está sombría y por ella estoy deambulando mientras afanosamente te busco.
Adoro imaginar que eres una bellísima flor quizá o el ave que canta a la madrugada como si al amanecer indujese.
Mi adorable "sibarita": no devores a las estrellas, deja algunas encendidas para que la noche a oscuras no quede.
Adiós mi amor, florece donde sea o vuela alto, yo estaré empecinada en suturar lo que de mí ha sobrevivido.
Viviana Laura Castagno Fuentes