Los vastísimos
y rebosantes recuerdos,
están abrazando
—mientras lo enriquecen—
a un presente
vacilante y ávido
que demanda
un promontorio
para atisbar desde allí
a un incierto futuro
que está huyendo.
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Los vastísimos
y rebosantes recuerdos,
están abrazando
—mientras lo enriquecen—
a un presente
vacilante y ávido
que demanda
un promontorio
para atisbar desde allí
a un incierto futuro
que está huyendo.
Cuando el abandono perciba
no dudes un ápice...
saldré en tu búsqueda.
Será donde la mar olvidó
de cincelar el pétreo cuerpo
de un risco que aún espera.
Será cuando en silencio estallen
los jacarandás en bellísimos túneles
azul violáceos deslumbrantes.
O tal vez en la algarabía
de los loros cuando edifiquen
sus amorosos nidos en el ciruelo.
¿Y si fuese cuando el árbol
de primorosas camelias
en rosales logre confundirse?
Nada logrará cohibir la búsqueda
cruzaré la cordillera si ameritase
aun extenuada, aun vacilante.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Tu muerte no me tomó por sorpresa, sería un dislate de mi parte afirmarlo, pero produjo el estallido más inmenso e inesperado del universo que tenía dentro.
Colisionaron las galaxias, destruyeron ese espacio que habíamos erigido durante décadas y donde el amor era el protagonista absoluto y excluyente.
Continuar a solas, fue la experiencia más demoledora de mi vida, pero no "por necesidad", sino porque supe siempre que la vida tendría otros aromas y otras texturas.
Definitivamente, tu muerte —modificó mi derrotero— para siempre, nada será igual y soy consciente, cambiaron todas mis prioridades, dejé de llevar conmigo nimiedades a cuestas y vivo cada día con lo que de mí ha quedado.
Desearía
poder sentir
lo que siente
el lector
cuando en mis letras
—decide bajar un instante—
como si fuese un puerto más
en su travesía;
porque sería hermoso
descubrir el momento exacto
en que su alma y la mía
se fusionan por un rato.
¿Y qué la vida?
Sino una dogmatización desde la cuna, nacemos puros, genuinos y en el camino nos apabullan, nos imponen una religión con la primera mamadera, que implica un pensamiento único y nos conminan a —cumplir— con los odiosos mandatos sociales.
Hay que casarse, tener hijos, y si es posible jurar ante un altar el cumplimiento a rajatabla de un compromiso que acaba inexorablemente fracasando en la mayoría de los casos.
¿Y qué la vida?
Una pugna eviterna entre nuestros deseos —los que habitan nuestra alma— y una tendencia a ser "socialmente aceptados" , aunque ello implique relegar lo que —nosotros deseamos para nosotros— y no para satisfacer las frustraciones de los otros.
¿Y qué la vida?
Una evolución permanente, un trabajo interno, un reacomodamiento a medida que maduramos, una profunda convicción de que "la verdad nos hará libres" y que el camino de la mentira e hipocresía nos conducirá al averno en este mundo.
Que ser nobles e íntegros nos traerá la paz que mucha veces buscamos en el afuera, dilapidando en viajes alrededor del planeta porque creemos que en otros lares —están las respuestas a nuestras dudas existenciales—, y terminar descubriendo que las mismas viven dentro, en nuestro hogar interno donde está ella, esa vocecita interior que es nuestra guía incondicional y resume la sabiduría toda.
La vida es simple, sencilla, solo se trata de viajar con nuestros parámetros, sin dañar a nadie y sin la injerencia de una sociedad estólida que no sabe a dónde va, qué desea realmente ni logra responder ecuánimemente cuando le preguntamos: "¿Cuál es el sentido de la vida?
Ha de rebelarse
la natura un día
—que no está lejano—
y dará a la humanidad
la respuesta más contundente
porque ha interferido
con malicia sobre ella;
sus ciclos están siendo
—artificialmente intervenidos—
en aras de una ignominiosa
hambre por el poder omnímodo
que destruye sin miramientos
el respeto por la vida toda.
Viviana Laura Castagno Fuentes
El provecto sauce
sin bríos, denota hastío
y ha bajado sus brazos
con hojas desfallecientes.
El viento es un sutil cómplice
esparce la mustia hojarasca
y se ha convertido en horas
en un diseñador espontáneo.
Logró disfrazar de otoño
a un empecinado verano
que está aviando su retirada
como un confundido irredento.
Es un harto imposible
conocer el hábitat
donde van a fenecer
los ansiados sueños
que al final desertaron.
Porque no pudieron,
hubo una intromisión
óbices inesperados
o quizá se extraviaron
y los abdujo la incomprensión.
Es un harto imposible
conocer su paradero,
porque tal vez ellos
se hayan confundido
eludiendo sin querer al soñador.
Se apagó
cuando todo se encendía,
en absoluto silencio
sin temores, ni dudas
como si hubiese presentido
que la plenitud vivía
justo del otro lado
donde se hace luz
lo que aquí se hace sombra.