Cuando se desatan inesperados temporales que al camino enceguecen, como por arte de magia aparece "ella" junto a su incondicionalidad perpetua.
Se desliza con una experticia única, emana de las profundidades y su contundente presencia florece con estridencias.
Y ese camino sumido en una neblina espesa comienza a clarear y las luces con intensidad reverberan de nuevo.
Es —la inefable infancia— obsequiando sus plenitudes, sus alborozos y también sus sesgos de ingenuidad que están vivos e indemnes.
Es la obra maestra que mis padres construyeron, es el amanecer asegurado cuando el crepúsculo amenaza y lo desorienta con sus dones insospechados.
No pudo ninguna contingencia con ella, no la doblegó siquiera ni el más grande de los dolores y hoy está manifestando que es y será el soporte seguro de la adultez cuando sus anclajes todos claudiquen.
Viviana Laura Castagno Fuentes