A sabiendas de que quedarse
implicaba la reiteración
y la monotonía diarias
eligió seguir viviendo allí,
quizá hubo un acto heroico
un sesgo de osada valentía
un desafío a su tolerancia
o un sutil suicidio camuflado.
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
A sabiendas de que quedarse
implicaba la reiteración
y la monotonía diarias
eligió seguir viviendo allí,
quizá hubo un acto heroico
un sesgo de osada valentía
un desafío a su tolerancia
o un sutil suicidio camuflado.
Caminar los silencios
que las sombras diseñan,
detenerse a escuchar
el diálogo entre los árboles
que los soliviantados loros
interrumpen sin pudores,
para comprender al fin
que en cada uno de ellos
vive un alma encapsulada.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Replegarse un tiempo
para explorar el adentro
cuando el afuera irrumpe,
y preparar el jardín
para la estación que llega,
sembrar gardenias y fucsias
que despertarán a la vida
en la próxima primavera.
Hay furtivas incursiones
portadoras sin saberlo
de más dudas que certezas.
Siembran lo yermo
en la fértil pradera,
se parecen al mar
con su misterio eviterno
cuando a la playa inunda
¿Es porque allí empieza
o acaba desfalleciendo?
Hay un café aguardando
a una conversación
interrumpida,
hay un abrazo deseando
que dentro de su universo
desaparezcan en un tris
todos los imponderables.
Hay un café, un abrazo
un diálogo suspendido
lo que no puedo asegurar...
es que también haya un mañana.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Era tímida...
con esa exacta mixtura
de inseguridad
y prudencia.
Era tímida...
pasaba inadvertida
no menoscababa a nadie
estaba, cuando los demás
—los extrovertidos—
con desparpajo desaparecían.
Ir dejándonos por ahí
voluntariamente
o porque nos abducen,
pero también es quedarnos
con fragmentos de los otros
para terminar comprendiendo
que somos una amalgama
un rompecabezas que arman
y otro que nosotros diseñamos.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Mudarse a un jardín
—aun imaginariamente—
para acabar descubriendo
que somos naturaleza
nada de ella nos es ajeno
porque todo nos involucra.
Somos pétalos sedientos
aguardando por la lluvia,
somos trepadoras buscando
un muro que nos sostenga,
somos árboles hospedando
un hogar para los nidos.
Somos la tierra rasgada
cuando la sequía es ama,
somos un cielo inconmensurable
que al vergel está amparando,
somos la versatilidad constante
somos luz y somos sombra.
Caminar por el borde
de los límites internos
conociendo los riesgos
y aun así —arriesgarme—,
antes de que las dudas
a las certezas espanten
y acabe como siempre
por timorata perdiendo.