Había que leer sus silencios
era la estrategia atinada
para enmascarar sus ruidos,
esos que confinan al alma
la abducen por un tiempo
para que la vida se distraiga.
Pero ella era una habilidosa nata,
su mirada revelaba con claridad
dónde moraban los temporales
se convertía en la guía puntual
en el mapa de sus travesías
entorpecida a veces por inasibles óbices.
Viviana Laura Castagno Fuentes