Hay muchísimas personas que viven un gran desgaste, edifican una realidad paralela para los otros, para el afuera, mientras por dentro se desmoronan.
Son los eternos "optimistas", los amantes de "aquí no pasa nada", los que exhiben —como si un objeto fuese— una sonrisa en su vidriera.
La actitud positiva es natural y loable, porque la vida sería inviable si no hubiese una esperanza aguardándonos afuera cuando los caminos se tornan confusos y en ellos nos extraviamos.
Pero lo que nadie debería hacer —es esconder a la tristeza, enmudecer sus voces—, ella es sabia y nos busca, se sienta a nuestro lado cuando intentamos evadirla y es muy persuasiva les aseguro.
Cuando hay una congruencia entre lo que verdaderamente sentimos y aparentamos —entonces allí sí liberamos al alma—, le quitamos un peso enorme de encima y ella responde a su manera para comenzar a dar los primeros pasos en búsqueda de la analgesia para la cura necesaria.
Viviana Laura Castagno Fuentes