Esfuma la tarde con donaire
sus decadentes luces
y a exiliarse las conmina.
Es un secuestro lábil,
una invitación a la espera
un paréntesis, un enigma.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Esfuma la tarde con donaire
sus decadentes luces
y a exiliarse las conmina.
Es un secuestro lábil,
una invitación a la espera
un paréntesis, un enigma.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Quizá, no saber dónde estás mi niña
ni intentar comprender tanta sevicia
sea lo que aún me mantiene erguida,
porque al final del camino todo se esclarece
la estulticia vuelve al rincón que tiene asignado
y las alas que se expandieron en tu alma diáfana
mutaron sin dudas —en tus amorosas rescatistas—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Percibir íntimamente
que todos mis esfuerzos
—uno a uno han claudicado—
¿O han fracasado tal vez?
Disgregarme desde adentro
dispersarme en mil fragmentos
que urdieron una sutil autonomía
y hoy cada uno de ellos —aun te buscan—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Organizabas con amor y solvencia
mis rutinas diarias y consabidas
y a mí me encantaba estar pendiente.
Has sido una fuente inagotable de entregas
nada escatimabas, —eras un despilfarro de amor—
el mismo que hoy sutura las heridas de tu adiós
que aun previsible —habilitó una estepa inescrutable—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Descubrir finalmente
que existen intersticios impensados
donde se alojan sentimientos de estreno
que aun conocidos —aparentan ser extraños todavía—.
Y dejarlos ser a su antojo, no resistir un ápice,
—no por cobardía ni por negligencia—
sino porque en medio de este inasible páramo
las claudicaciones lejos de menguar —se fortalecen—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Agosto sería el mes de la apacible espera,
de la preparación y los rutilantes cambios
que la natura por doquier anunciaba.
Destellaban con bríos los ciruelos
con sus incipientes y delicadas floraciones
que a macilentos gajos estaban vistiendo.
Pero la vida que decide cuándo y no explica
—secuestró intempestivamente las luces—
y trajo a las empecinadas sombras que aún persisten.
Viviana Laura Castagno Fuentes
No existe más la primavera
no puedo atisbar siquiera
el esplendor en las lozanías.
Se quedó el invierno aquel día
entre un adiós incompleto
y un beso que en orfandad continúa.
La vida es otra ahora, "Greta"
estoy coleccionando adioses
y estoy albergando ausencias.
Te has ido mi amor a tu cielo
donde hallarás otras texturas
y degustarás quizás otros sabores.
Me niego a decirte adiós —me niego—
se expanden las zonas horadadas
y el amor que albergo se agiganta.
No existe más la primavera
alguien abdujo las estridencias
y estrenó remedos en los vergeles.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Hay amores que nacieron
—para trascender su existencia—
tuvieron su génesis en el alma
y tienen su límite en lo eterno.
Ellos con otros ojos miran,
son eximios y ávidos timoneles
en mares con aguas translúcidas
y también en las que turbias discurren.
Buscan la belleza en los hibiscos
se solazan en sus estridencias
y eligen pasar inadvertidos
en el silencio de un vergel en invierno.
Son amores incomparables,
comunican lo excelso de la vida
saben sobre restricciones férreas
y también sobre sublimes libertades.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Al final
me fue enseñando el camino
que debo cuidar mi vergel
—nadie lo intuye como yo—
ni percibe su saciedad
o cuando está sediento.
Y voy aprendiendo
que la paciencia
es un arte y un don,
—logra milagros en el alma—
de nuestros seres amados
que comienzan a despedirse.
Soy consciente
que debo estar preparada
para la gran soledad
—cuando todos falten a la cita—
porque tal vez se olvidaron
o porque tuvieron que irse antes.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Ellos tienen desarrollado todo
oyen, ven, perciben los sentimientos
Aunque
el mar me embelese
por su naturaleza insondable
y su carácter de fiera
indomable e impredecible
—elijo a mi magnificente río—.
Posee sus potestades
es un confidente mesurado,
sabe guardar confesiones
—en su alma de agua dulce—
y allí un albergue les concede
donde los sueños se afianzan.
Y cuando la tempestad
en medio de su cuerpo
me sorprende —no hay miedos—
los volatiliza a todos
brindando su otra orilla
donde el amparo está esperando.
El río y el mar
—dos maravillas indiscutibles—
que la naturaleza exhibe
para resarcir a la humanidad
y convertirlos en paradigmas
—de la ofrenda desinteresada—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Se han quedado
miles de preguntas huérfanas
aguardando las respuestas.
Por eso estoy intentando
encontrar un indicio al menos
entre la hojarasca desordenada.
O en la delicada aljaba
con sus primorosos pimpollos
que al jardín está iluminando.
Tal vez las encuentre
en el vuelo impetuoso
(de los loros soliviantados)
entre una araucaria y un ciruelo.
¿Y si duermen en la arena
lejos de las fauces intimidantes
de un mar embravecido?
Preguntas sin respuestas
o respuestas que esperan
ser halladas justo...
—cuando menos las esté buscando—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
La vida,
ese interregno perpetuo
entre dos misterios.
La vida,
un oasis, un reparo,
para nuestras inclemencias.
La vida,
un jardín pletórico
embriagado de fragantes glicinas.
La vida,
una amalgama de adioses
una retahíla de despedidas.
La vida,
senderos alternativos
si los caminos se obstruyen.
La vida,
plenitudes, complicidades,
cuando la niñez nos amuebla.
La vida,
un ocaso, un acaso,
conexiones y distanciamientos.
La vida,
un café por las mañanas
con sabor a madre especial e inolvidable.
La vida,
la escuela, la docente,
la libreta de calificaciones.
La vida,
nosotros, los otros,
hojas frágiles a merced del viento.
La vida,
un viaje inefable, restricto,
a través de un finito tiempo.
La vida...
Viviana Laura Castagno Fuentes
Hay amores
que por intensos
y genuinos
—en eviternos—
se convierten
y ante ellos
hasta el tiempo
languidece,
porque no logra
menoscabarlos.
Su naturaleza
es una hechura
—sólida y contundente—,
no avala los ambages
ni las mentiras,
porque solamente
—en la verdad—
abrevan y se consolidan.
Hay amores
que se instalan
amorosamente
en nuestros desiertos
y los fertilizan
—inauguran primaveras—
que a nosotros
nos renuevan
y nos modifican.
Son amores únicos,
magnánimos,
no admiten sucedáneos
ni emulaciones,
ellos son huéspedes
de lujo
—y a perpetuidad—
en ese universo
donde mora el alma.
Hay amores...
Viviana Laura Castagno Fuentes