Cuando a la escritura me entrego
percibo que me incrusta alas
las que sutilmente habilitan
un éxodo fuera de este mundo.
Se torna —posible lo imposible—
se vuelve el mar amigable
el río su furia despliega
mientras los árboles conversan.
Los caminos se desorientan
se desplazan las montañas
las primaveras son otoños
el año es un mes, el día una hora.
Cambian todos los parámetros
se desmoronan los dogmas
la paz amenaza a las guerras
y el alma en ese orbe se regodea.
Viviana Laura Castagno Fuentes