El mundo al que llegué hace muchas décadas, siempre estuvo asediado por conflagraciones, disturbios, usurpaciones perversas, guerras tribales etc.
Mi país "La Argentina" 🇦🇷 estuvo siempre inmerso en conflictos que eran digitados muchas veces desde afuera y desde adentro tenía colaboradores genuflexos, como en este presente, donde cohabitan un "gobierno extranjero usurpador" con un presidente orate que no vacila un ápice en entregar parte del territorio nacional para satisfacer ambiciones propias y ajenas, mientras deteriora a pasos agigantados la situación socio-económica y el bienestar de los ciudadanos todos.
Mi país es maravilloso, pero ha sufrido una enorme decadencia en lo educativo y está siendo esmerilado por una gran crisis moral y ética que viene desde hace décadas, pero que durante este "engendro experimental" se ha profundizado.
Porque para mí carece de justificación que desde el poder de turno permanentemente haya agresiones verbales improcedentes, acompañadas por actos de extrema crueldad como jamás he vivido y que la sociedad "haya naturalizado ser vapuleada o que estar mal esté bien".
Eso no logro comprender todavía, analizo día a día el comportamiento social y me espanta la inacción y/o aceptación de una realidad que debería espantarnos. Tal vez se deba a la "feroz represión que soldados de otro continente (que utilizan uniformes de nuestras fuerzas) ejercen sobre los ciudadanos cada vez que hay una manifestación contra este gobierno diabólico de ocupación extranjera".
Quizá sea una improcedencia de mi parte "plasmar este editorial", pero a mí me hierve la sangre, no soy una tibia y desearía una respuesta de la ciudadanía acorde a la gravedad de los acontecimientos que estamos viviendo, porque de la clase dirigencial nada hay que esperar "excepto mentiras y violencia".
Despierten queridos Argentinos antes de que sea demasiado tarde, aún estamos a tiempo.
Viviana Laura Castagno Fuentes