Hoy, un álgido crepúsculo invernal,
intenta perpetuar sus decadentes luces
mientras la inevitable oscuridad
tiñe de negro a los ocres que resisten.
Y entre ese amasijo de mixturas y fríos,
emerge impertérrita tu imagen
que confieso —la había asilado—
junto a los ricos recuerdos que atesoro.
Una tarde con heladas que entumecen
encendió fuegos que apagados estaban
bastó un cielo ominoso y lúgubre,
para que dentro de mí tu vigencia
renaciera, porque en realidad...
no logró fenecer nunca.
Viviana Laura Castagno Fuentes
intenta perpetuar sus decadentes luces
mientras la inevitable oscuridad
tiñe de negro a los ocres que resisten.
Y entre ese amasijo de mixturas y fríos,
emerge impertérrita tu imagen
que confieso —la había asilado—
junto a los ricos recuerdos que atesoro.
Una tarde con heladas que entumecen
encendió fuegos que apagados estaban
bastó un cielo ominoso y lúgubre,
para que dentro de mí tu vigencia
renaciera, porque en realidad...
no logró fenecer nunca.
Viviana Laura Castagno Fuentes