La vida contigo era especial
y mágica, tenía una impronta
que no conocerá a un sucedáneo.
Amanecía diferente cada mañana
alumbraba un sol peculiar y único
con cielo nuboso o despejado.
Por eso, es tan natural extrañarte
hasta diría sería irreverente
o una improcedencia no hacerlo.
Sí —definitivamente te extraño—
me he ido acostumbrando
a que nadie podrá con tu recuerdo
—es una primavera eterna medrando—
y ante la primavera lo demás languidece.
Viviana Laura Castagno Fuentes