Greta
asila en sus ojos
enormes e inquisidores,
signos de interrogación
que han cuajado parece
esperando una respuesta.
Mira a su alrededor
y emprende su derrotero
por el patio y por cada espacio
que tiene habilitado para ella.
Escudriña con esmero
todos los intersticios
con su diminuto hocico
buscándote y manifiesta
su fracaso con una actitud
que solamente demanda toda
la contención del universo.
Greta posee una intuición
y una sabiduría que delata
con contundencia
la precariedad y displicencia
de los humanos.
Greta aún te espera...
aunque comprendió
mucho antes lo que yo
a oscuras y a tientas
estoy discerniendo
día a día.
Viviana Laura Castagno Fuentes