Debemos habilitar a las lágrimas
que se escurran libremente naveguen cada intersticio
y a las aflicciones excarcelen.
Ellas son excelentes terapeutas,
son portadoras de angustias
aunque culturalmente
hagamos intentos estériles
y reiterados, por reprimirlas.
Una vez liberadas, ellas fluyen,
se integran en silencio al viento
que con amoroso cuidado
a un ignoto universo las eleva.
Mañana, la lluvia que tal vez arrecie
traiga en sus entrañas
lágrimas que en agua mutaron
y regresaron transformadas
para fertilizar jardines ávidos,
que por ellas estaban, con sed esperando.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Mañana, la lluvia que tal vez arrecie
traiga en sus entrañas
lágrimas que en agua mutaron
y regresaron transformadas
para fertilizar jardines ávidos,
que por ellas estaban, con sed esperando.
Viviana Laura Castagno Fuentes