Pienso todo el tiempo ¿En qué te has convertido?
¿Hacia qué lares viajaste cuando ante mis ojos cesó tu vida?
Durante semanas, hubo colibríes en el patio, no me sorprendió porque a libar de las flores de lavanda se acercaban, tan bellos y tan enigmáticos.
Pero también presencié un hecho real e irrefutable, un colibrí solitario detuvo su vuelo ante mí y así permaneció por segundos o minutos —perdí la noción del tiempo—, pero fue en un lugar de la casa donde no había flores y estaba yo detrás de una ventana observándolo entre absorta y azorada.
Es justamente en esta instancia cuando surge la pregunta ineludible: ¿existe acaso otro universo hacia donde has emigrado?
Me despierto pensando si eres feliz donde sea que te encuentres y si tus dolores se han ido.
Si fuese viable la respuesta y soy consciente de que —no existe— menguaría la desazón que me anida, solamente deseo que estés bien y sonriendo... como antes, con tus ojos.
¿Será un sueño la vida, del que despertamos cuando fenecemos?
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