naveguen cada intersticio
y a las aflicciones excarcelen.
Ellas son excelentes terapeutas,
son portadoras de angustias
aunque culturalmente
hagamos intentos estériles
y reiterados, por reprimirlas.
Una vez liberadas, ellas fluyen,
se integran en silencio al viento
Mañana, la lluvia que tal vez arrecie
traiga en sus entrañas
lágrimas que en agua mutaron
y regresaron transformadas
para fertilizar jardines ávidos,
que por ellas estaban, con sed esperando.
Viviana Laura Castagno Fuentes