Te escribo,
—ahora que el silencio—
es lo único que escucho
para que me sientas
y no creas que hubo olvido.
Te escribo,
sin pretensiones vanas
y a tientas muchas veces
sin bosquejo previo,
habla mi alma, calla mi mente.
Te escribo,
con la absoluta convicción
—de que estás aquí sonriendo—
con esa espontaneidad única
que a las certezas convocaba.
Te escribo,
—porque sabes como nadie—
escribir habilita la plenitud
invita a las musas todas
que a veces están desorientadas.
Te escribo,
hasta ese universo pleno
—allí vives resguardada—
del ostracismo aparente
donde el olvido, definitivamente
no existe.
Te escribo...
Viviana Laura Castagno Fuentes
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