El pueblo había sido emplazado
lejos de la ruta principal,
resolvieron esconderlo —intuyo—
para dificultar su búsqueda
como si fuese parte de la magia.
Tenía las calles muy anchas,
su avenida central mojaba sus pies
en las aguas del río majestuoso,
que parecía acunar como un ayo
todo lo que acariciaba.
Había casas de material, otras de adobe,
separadas por grandes espacios baldíos.
El estilo italiano dominaba la arquitectura,
aunque también el inglés engalanaba
y con creces, el ingreso principal.
Y como en toda la Argentina,
había un crisol de razas, enriquecedor;
con sus diversidad de bagajes culturales
transmisores de riquezas insospechadas,
tan diferentes y tan iguales a veces.
Los días eran copias uno del otro,
los cambios eran lentos, imperceptibles;
llegarían, pero con los años
porque justamente "lo rutinario"
era la impronta que poseía.
Los tórridos veranos eran impiadosos,
para atenuarlos, alguien pergeñó las siestas
un paréntesis entre el mediodía y la tarde
una invitación para llamar al sueño,
cuando los rayos del sol eran protagonistas.
Un manso y exuberante río
se ofrendaba hacia dos países,
era como un custodio, un gran referente
y creo que en él residía el misterio
era el argumento que habilitó
recostar al pueblo sobre su margen.
Porque, ese río era el gran secreto
que todos con orgullo atesoraban,
por lo tanto quién deseaba conocerlo
debía realizar un viaje extra, más largo,
para ceder al arrobamiento
que él con dotes de artista despertaba.
El pueblo que inspiró la poesía, es la actual: "Ciudad de Monte Caseros en la Provincia de Corrientes -Argentina"
Viviana Laura Castagno Fuentes
Había casas de material, otras de adobe,
separadas por grandes espacios baldíos.
El estilo italiano dominaba la arquitectura,
aunque también el inglés engalanaba
y con creces, el ingreso principal.
Y como en toda la Argentina,
había un crisol de razas, enriquecedor;
con sus diversidad de bagajes culturales
transmisores de riquezas insospechadas,
tan diferentes y tan iguales a veces.
Los días eran copias uno del otro,
los cambios eran lentos, imperceptibles;
llegarían, pero con los años
porque justamente "lo rutinario"
era la impronta que poseía.
Los tórridos veranos eran impiadosos,
para atenuarlos, alguien pergeñó las siestas
un paréntesis entre el mediodía y la tarde
una invitación para llamar al sueño,
cuando los rayos del sol eran protagonistas.
Un manso y exuberante río
se ofrendaba hacia dos países,
era como un custodio, un gran referente
y creo que en él residía el misterio
era el argumento que habilitó
recostar al pueblo sobre su margen.
Porque, ese río era el gran secreto
que todos con orgullo atesoraban,
por lo tanto quién deseaba conocerlo
debía realizar un viaje extra, más largo,
para ceder al arrobamiento
que él con dotes de artista despertaba.
El pueblo que inspiró la poesía, es la actual: "Ciudad de Monte Caseros en la Provincia de Corrientes -Argentina"
Viviana Laura Castagno Fuentes
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