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jueves, 12 de diciembre de 2019

EN FUGA...

          

Cuando la inspiración se aleja,
cuando la orfandad se impone
salgo a buscar a mis musas,
las persigo donde sea, aquí y allá.

Porque cuando las palabras huyen
queda vacía mi mente,
es una playa sin arenas
un mar sin olas
un cielo huérfano de luces
y mi alma yace
en desasosiegos sucumbiendo.

Cuando ello sucede,
hay que salir en su búsqueda,
pueden estar sobre una roca inerte,
trepando junto a una enredadera
algún vetusto y solitario muro 
o viajando quizá sobre una hoja
que desgarró un viento irreverente. 

Mis musas son tan impredecibles, 
logran sumirme entera
en las más profundas desazones 
cuando hacia recónditos lares viajan
o restablecen la vitalidad a mi alma
cuando hacia mí con sigilo regresan.


Viviana Laura Castagno Fuentes

LÁGRIMAS ANQUILOSADAS



Las lágrimas, simbolizan tanto,
llevan adosado muy dentro
huracanes devastadores a veces
o también pueden asilar alegrías quedas.

Las lágrimas, portadoras de emociones,
asistentes con solvencia para exiliar dolores,
manifestaciones naturales, nuestros permisos,
que muchas veces la estolidez humana eclipsa.

Las lágrimas, transportan al pasado todo,
pero también al presente, aunque tácito,
lloramos por tanto, por tantos y todo,
y en cada lágrima emancipada
subrepticiamente, viajamos nosotros.

Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 11 de diciembre de 2019

LA SIESTA

             

Junto al verano, que con bríos ha irrumpido,
anticipándose unos días según el calendario,
también llegan tiempos para la siesta
-esos interregnos tan especiales-
que parecen suspender un rato a la vida.

La siesta, un hábito natural aun en pueblos 
y ciudades del interior, son casi obligatorios,
un paréntesis donde solo el silencio habla,
mientras los soles abrasadores el cielo incendian
y el calor se torna por momentos insoportable.

Cuando niña, la siesta cancelaba todo,
juegos en la vereda, paseos en bicicleta,
había una prohibición 
y los niños debíamos dormir,
porque la sagrada siesta
a los relojes todos detenía.

La siesta, un hábito que continúa 
y un recuerdo que me perturba
porque la detestaba realmente, 
para mí era como convocar
a la muerte por un rato.

Viviana Laura Castagno Fuentes

martes, 10 de diciembre de 2019

ALAS EN EL ALMA

               

Sentía que le incrustaban alas
cada vez que una poesía pergeñaba,
en su universo tan íntimo
por letras habitado 
no cabían mezquindades, ni límites,
tenía al cielo habilitado
y las raíces se esfumaban.

Cuando la magia de la escritura iniciaba
fluía con enorme placidez, 
sus letras eran mariposas
en un vasto y primoroso jardín,
nadie segaba ese refugio
porque ella era su ama.

A sus alas las tenía
adosadas muy dentro
en espacios abisales y secretos
allí donde mora cómodamente
su alma, la dueña absoluta
de su sitio inexpugnable.

Viviana Laura Castagno Fuentes

lunes, 9 de diciembre de 2019

SUS VICISITUDES

 

Bastaba con mirar su rostro
para percibir que sus ojos 
tenían aposentada una catástrofe, 
en la biblioteca de su vida. 

En ellos se derramó el cielo un día,
fue en junio - hace ochenta años- 
eran destellos, eran dos estrellas, 
dos fulgores que encandilaban.

Pero, el derrotero de su viaje, 
fue dejando inevitables huellas,
desazones, soledades, decepciones tantas;
que a su plácida mirada la luz le arrebataron.

Hoy, vive en un presente vacilante,
la cercanía de la muerte es inevitable,
las tribulaciones se tornaron impiadosas,
y todo está allí, en esos maravillosos ojos,
donde el cielo un día, eligió quedarse.

Viviana Laura Castagno Fuentes

domingo, 8 de diciembre de 2019

SÍ, HAY QUE CUIDARLAS



Hay que cuidar a las palabras,
ellas nuestro mundo interior testimonian
—aunque a veces no lo percibamos—
reflejan con enorme precisión 
nuestra naturaleza humana.


Una palabra amorosa resarce
a quienes la vida los ha olvidado,
—y hasta puede ser la analgesia— 
cuando expresada en el momento justo
logra suturar heridas recién infligidas.


Cuidar a las palabras es un reto,
ellas pueden ser un estoque
—cuando sin sutilezas nos expresamos—
o poseer la habilidad manifiesta
para restañar las aflicciones
y acariciar, cuando arrecian vendavales.

Viviana Laura Castagno Fuentes

SUS LÁGRIMAS

            

Amo la ductilidad que posee la natura,
es sobria, aún manifestando sus tragedias.

Cuando sus pesadumbres libera,
llora mutando en cataratas de aguas,
para que imaginemos, que es una ofrenda más,
de las tantas a las que nos acostumbramos.

Pero si muy dentro de ella escudriñamos,
intuiremos sus dolores que son muchos,
eligió disfrazarlos de maravillosos dones
porque aun sufriendo, nos está enseñando.

Cada fenómeno natural que incluye al agua,
son lágrimas de la natura, mimetizadas;
un río, el mar, las cascadas, son sus pesares,
devenidos en extraordinarios 
espectáculos terrenales.

Viviana Laura Castagno Fuentes