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jueves, 24 de octubre de 2024

DE OTRO MUNDO


Los seres extraordinarios

que poseen 

—de cristal el alma—

son amos de potestades únicas.


No necesitan nada,

lo material les es ajeno

—hasta lo ignoran—

son seres de otro planeta.


Visten de magnanimidad

aunque lluevan mezquindades,

—las sortean con elegancia—

la generosidad es su esencia.


¿Y qué decir 

sobre sus dones?,

encienden luces por doquier

espantan a la oscuridad sonriendo.


Modifican el universo

de propios y ajenos,

mutan en vergeles pródigos

las esterilidades que abundan.


¿Y cuando se van 

—en silencio— como vivieron

hacia ese lugar ignoto

del que nadie ha regresado?


Se pulverizan los sueños

—porque los sueños eran ellos—

tornó el día a noche larga

y una parte de nosotros 

junto a ellos también se exilia.


Viviana Laura Castagno Fuentes

martes, 22 de octubre de 2024

CUANDO SUCEDA


Cuando nuestro reencuentro 

por fin se produzca, 

disipará todas mis incertezas. 


Nos reconoceremos 

tal vez siendo mariposas

o ¿por qué no?, siendo flores. 


Las probabilidades sobran

y todo está habilitado 

—excepto no creer en ello—. 


Sé, que nos intuiremos 

aun en piedra inmóvil devenidas, 

habrá una energía guiándonos. 


Cuando nos reencontremos

una luz incendiará el universo

habrá dos almas en una fusionadas. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

lunes, 21 de octubre de 2024

¿CUÁL ES SU PERFUME?


 ¿A qué huelen

las poesías recién escritas

cuando hacia el orbe viajan

frágiles y adormiladas?


Tal vez huelan

a la fragancia indescriptible

de las glicinas —en vides devenidas—

cuando la primavera arrecia.


Aunque la respuesta

goza de subjetividad, es ilimitada,

posee a un universo implícito

con sus soles y sus lunas.


Hay quienes dirán

que hay una mixtura 

perfecta y armoniosa

entre varias esencias naturales.


¿A qué huele 

la poesía recién pergeñada

cuando —aún timorata— su vuelo

de emancipación emprende?


Para mí es tan peculiar y único,

no posee parangón alguno

porque sencillamente su aroma

emana de las orillas del alma.


Viviana Laura Castagno Fuentes

FUNDAMENTOS

 

Me habitas...

aunque no pueda verte

ni escuchar tus carcajadas

ni mirar la sonrisa en tus ojos.


Me habitas...

y es un hecho inevitable

ordenas mis desprolijidades

y le otorgas fundamento a todo.


Me habitas...

en las primaveras glamorosas

cuando las estridencias abundan

y también en los gélidos inviernos.


Me habitas...

y no puedo definir dónde

porque definitivamente

colmas todos mis espacios.


Me habitas...


Viviana Laura Castagno Fuentes

SOBRE MAGNIFICENCIAS


Adoro la ductilidad

de las flores en primavera,

son exquisitas desplegando su arte

mientras los escenarios decoran.


Adoro al mar 

cuando en apariencia duerme

y sus fauces están cerradas

como en actitud meditabunda.


Adoro la versatilidad

que posee el agua,

es suave y poderosa a la vez

cincelando a la férrea piedra.


Adoro otear al cielo

cuando una borrasca anuncia

conmocionando la tranquilidad

de las desorientadas avecillas.


Adoro a la natura toda

porque todo es inconmensurable

amo sus estados furibundos

pero también la paz que instala.


Viviana Laura Castagno Fuentes

domingo, 20 de octubre de 2024

DESASOSIEGOS

 

Hoy —fue un día difícil—

de los que no hay escapatoria

las raíces su desazón hundieron 

las que creí arrancar de cuajo. 


Los recuerdos me atosigaron

—exigieron todo de mí— 

porque todos juntos despertaron

cuando más vulnerable estaba. 


La potestad de la primavera 

—desplegó un orbe a mi medida—

entre brotes tiernos y primorosos 

y pimpollos que en flores devinieron. 


Estaba distraída intentando seguir

¿O existe una opción que ignoro? 

pero hoy —respondió la vida—

a la improcedencia de mis preguntas. 


Tenía miles de besos acumulados

y abrazos huérfanos preparados 

—trampas que inventa la mente—

cuando la cauterización ha fallado. 


Hoy, fue un día difícil... 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

viernes, 18 de octubre de 2024

¿UNA OSADÍA?


Deberíamos tener

una sutil oportunidad

un entresijo —diría—

—para espiar a la muerte—.


Sí, deberíamos poder

acceder a una hendija

—o al ojo de su cerradura— 

para otear de qué se trata.


Porque convengamos

ignoramos todo sobre ella

 —es nuestra única certeza—

y un albur es la vida toda. 


El proceso del dolor ante un adiós, 

nos conmina a navegar

—en un mar ignoto y desafiante—

sin puerto ni amparo alguno. 


Si pudiésemos averiguar

a dónde se van quienes

—en el camino se adelantaron—

las desazones se atenuarían.


Definitivamente

deseo espiar a la muerte

para encontrar un anclaje

saber que estás bien y ya no sufres.


Viviana Laura Castagno Fuentes