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lunes, 23 de agosto de 2021

A SOLAS...


Me acostumbré 

cuando partiste 

a escudriñar 

otros universos, 

a desatar nudos gordianos 

sin tu presencia. 


Me acostumbré

a casi todo te confieso, 

porque no tuve opciones

y en aguas tumultuosas

mi barca frágil 

intenta con esfuerzo 

un potencial naufragio. 


Me acostumbré

a degustar sola

el café de las mañanas, 

a cultivar las glicinas

cuando la primavera

es todavía 

un gélido invierno.


Me acostumbré

a que tu voz

sea un recuerdo

porque... 

si no me acostumbro

-me obligará la vida-.


Viviana Laura Castagno Fuentes

viernes, 20 de agosto de 2021

¿QUÉ DE MÍ, DIME?


¿Qué sería de mí?


¿Qué sería

sin tu imprevista

y atinada irrupción,

sin tu sutil magia?


Porque contigo

me percibo entera, 

corriges mis imperfecciones

me incrustas alas

y hacia ignotos universos 

me elevas. 


Eres mi vergel 

en desolados inviernos, 

eres el camino certero 

que aparece 

cuando en bifurcaciones

me extravío. 


¿Qué sería de mí? 


¿Qué sería?,

hasta mi río 

en proceloso mar 

mutó sin avisar siquiera 

y se esfumaron 

las riberas que me contenían.


Pero apareciste tú, 

organizaste con idoneidad 

el caos en que estaba sumida

y convertiste en amigo

a la inasible mar,  

porque tú 

y solamente tú 

logras volatilizar

mis dudas todas. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

martes, 3 de agosto de 2021

LA ESPERA


Cuando decidas regresar

trae contigo —si deseas—

el vergel que cultivamos, 

la fragancia de las glicinas

y el cielo donde nos miramos.


Trae también, —te sugiero—

tus carcajadas francas, 

tu mirada límpida 

y nuestros diálogos tan ricos 

en esas mágicas madrugadas.


Cuando estés ya decidida 

y tu regreso sea un hecho, 

—no olvides jamás te pido—

que aquí se quedó impoluto

el amor inefable que sembraste.


Viviana Laura Castagno Fuentes 

sábado, 31 de julio de 2021

EL ACICATEADOR


Aunque los fríos entumezcan mis manos hasta volverlas incapaces para intentar un abrazo.

Aunque los vientos gélidos mi piel lastimen.

Aunque el río sea un remedo de los tiempos de estío —porque de sus aguas me aleja—.

Aunque los árboles parezcan figuras fantasmagóricas y los vergeles luzcan precarios y macilentos.

Aun con todo en contra y —es una apreciación subjetiva me parece— bastante osada de mi parte —declaro al invierno— la estación más demandante.

La que más de mí exige y esfuerza todos mis límites interiores, porque me pone a prueba y acicatea con creces mis debilidades y en fortaleza las convierte.

Definitivamente —eres un desafío diario—, pero agradezco tus embates, aun cuando de mi amada primavera seas la antítesis absoluta, en apariencia solo, en apariencia.


Viviana Laura Castagno Fuentes

EMISARIAS ELLAS


No te aísles

no te ausentes tanto,

porque si lo haces

percibo que me extravío

y la orfandad se aposenta.


A la lejanía disipamos 

con gran solvencia diría, 

porque nos asisten las letras

nos entrelazan con creces 

y los límites se esfuman.


No te pierdas 

no enmudezcas siquiera,

no escatimes los mensajes

ellos son nuestro sostén 

cuando arrecian tempestades. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 


viernes, 30 de julio de 2021

CONVICCIONES


Soy tempestad

pero también calma,

soy barca sin puerto

sin ancla ni derrotero. 

Soy la tierra sedienta 

bajo el abrasador estío, 

soy la riada impetuosa 

que a esa sed sacia. 

Soy la hoja desgarrada 

que olvidó el otoño, 

pero también soy verdores 

que a la primavera anuncia. 

Soy el ave sin nido 

cualquier cielo es mi casa, 

soy alas prestas, aun replegadas, 

más no raíz a la tierra amarrada. 

Soy la verdad ante todo 

sin ambages, ni cortapisas, 

soy un poema extraviado 

buscando el amparo seguro 

de las páginas de un libro. 

Soy todo y soy parte, 

soy la natura entera 

soy la plenitud, la certeza, 

aún cuando la humanidad errática 

con indolencia y desdén responda. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 


martes, 27 de julio de 2021

PRESAGIOS

 

Se alborotó el patio  

con aleteos y danzas 

de pequeñas aves

—que desplegaron su magia—

cuando la claridad aún dormía.


Ajenas a la mentira 

—que la humanidad impone—

trajeron sus sinfonías, 

presagios de un renacer  

que por doquier se precipita. 


Hay nidos que las esperan 

sobre árboles aun desnudos, 

hay un cielo límpido y perfecto 

y un sol que a los fríos desaloja, 

—argumentos válidos todos— 

que justifican la algarabía 

y el alboroto en el patio. 


Viviana Laura Castagno Fuentes