Querido mar:
Es muy difícil que los humanos logren comprender tu carácter indómito, autónomo y misterioso; porque entre ellos no hay nexos genuinos, está ausente el diálogo.
Hablan todos a la vez, han eclipsado la riqueza que implicaba "escuchar al otro" y cada quién busca tener la razón absoluta aunque en realidad ninguno la posea, porque tal vez está en cada uno de ellos en pequeñas y menguadas dosis.
Por eso te sugiero querido mar:
Ten cuidado, están mintiendo y se ha vuelto un horripilante hábito, lo condenable es que han naturalizado usar la mentira para todo y "la verdad" es lamentablemente, una prisionera.
Están empecinados en doblegar tu natural devenir con absurdas construcciones a las que consideran —infalibles—.
No comprendieron todavía que eres el mar, una galaxia inexplorada, una desmesura per se que debería inducirnos a respetar todo lo que tu comportamiento comunica segundo a segundo.
¿Y sabes qué es lo más contradictorio?
Con escolleras, espigones y demás mamotretos —que solamente tus ciclos alteran—, creen que lograrán frenar tu fuerza arrolladora cuando una tormenta a tus aguas revoluciona.
Explícales a tu manera, que no se inventó todavía un límite para tu angurria y que continuarás devorando todo lo que tu avance entorpezca.
Para mí, serás para siempre el magistral escultor que cincelará cada óbice que impida tu natural y extraordinaria expansión en esta tierra —donde eres amo— aunque los que se creen "dueños" no comprendieron todavía y no lo harán nunca.
Viviana Laura Castagno Fuentes