Comienza, con miles de dudas,
—con tus miedos haciendo fila—
para poner límites a tus ansias,
pero comienza.
—con tus miedos haciendo fila—
para poner límites a tus ansias,
pero comienza.
Comienza, aun si tu velero
está sobre procelosas aguas
y no eres un timonel experto,
pero comienza, hazlo.
Comienza, aunque ello implique
alejar a personas de tu derrotero,
vendrán otras tan o más valiosas,
pero comienza.
Comienza, aunque trémulo
—no logres cargar el equipaje—
y tu voz quebrada
cercene la despedida.
Por todo ello
—la única alternativa es el comienzo—
aparecerán caminos inexplorados
y tus miedos huirán despavoridos.
Viviana Laura Castagno Fuentes
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