Mientras la tarde
cede sutilmente su espacio
—a una noche en ciernes—,
una paz indescifrable
despliega su sutil manto.
La vorágine, las urgencias,
mutan sus demandas,
entonces —calla la mente—
en una pausa acordada
—para despertar al alma—
—para despertar al alma—
que en silencio aguarda.
El día desbarata la templanza,
siembra confusión, desorden,
—y el alma ama revelarse—
siembra confusión, desorden,
—y el alma ama revelarse—
cuando la calma
se aposenta de nuevo
y de paz la inunda.
Bienvenida seas noche
con tu tenue luz de luna,
—hay tantos corazones ávidos—
esperando que los ilumines
mientras a los bríos vacuos,
—uno a uno —minimizas—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Si deseas puedes dejar tu comentario. Muchas gracias.