¿Cómo no decirte adiós?
sería un dislate de mi parte,
una osadía, casi un atrevimiento,
para mejorar la vida has llegado.
Iluminaste con esplendores únicos,
los patios, los jardines, las calles,
que había apagado con creces el invierno
y la vida en los mustios vergeles despertaste.
Hoy, el tenue calor que trajiste ha mutado,
las flores están agobiadas
se precipitó el verano parece
—como si tu exilio procurara—.
Decir adiós a mi estación predilecta
es como arrancarme el alma,
es un arrebato, prefiero decirte hasta luego
—mi adorable y prolífica primavera—.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Viviana Laura Castagno Fuentes
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