¿Quién puede asegurar
que no ha padecido uno?
Y no me estoy refiriendo
a una de las tantas
manifestaciones espectaculares
a las que la naturaleza
nos tiene acostumbrados,
no...
es mucho más que eso.
¿Quién no ha percibido
un eclipse muy dentro,
allí donde el ojo
no necesita una lente
especial para mirarlo?
Son eclipses únicos
que solo el alma capta,
son desapariciones
transitorias, efímeras,
que traen a la oscuridad
por un rato.
Cuántas veces
hemos sentido
como si un cono
de sombra
nos despojara
de la luz necesaria
para encontrar la salida.
Cuántas veces
fuimos esa sombra
y cuántas otras
fuimos la luz anhelada.
Viviana Laura Castagno Fuentes
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