Que se lleve consigo el año extinto lo que atribuló a tu alma y atesora todo lo bello e inmarcesible.
Que envuelva los óbices en un papel refulgiente, con un moño elegante mientras se exilian ambos.
Que devuelva a la mar las lágrimas que has derramado, para que en sus sales se confundan y mimeticen.
Que los aprendizajes se hagan estalactitas y estalacnitas también, podrás abrevar en ellos cuando la vida arremeta con sus bríos y tu desorientación aticen.
Que el nuevo protagonista venga munido de océanos de paz, salud y sobre todo que te fortalezca por dentro y por fuera.
Que los imponderables inevitables —te vuelvan blanda—, que no te insensibilicen.
Que renazcas con solidez, que nada ni nadie tus sueños inhiba, que despierten muchos y —se hagan vida— a los remolones déjalos que duerman, porque muchas veces hay que respetar —el sueño de los sueños—, ellos también su tiempo demandan:
—para lograr ser un día—.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Si deseas puedes dejar tu comentario. Muchas gracias.