Siempre tuve
la tenue sensación
de que no era escuchada,
y digo "escuchada"
así —enfáticamente—.
Comenzó en el ciclo primario,
necesitaba ponerle voz
a mis pensamientos
pero tal vez hablaba bajo
y por eso no me oían.
¿Sería muy pequeña
para esgrimir una opinión
y falsamente interpreté
que escuchar se les dificultaba?
Inconscientemente
me indujeron a ser lacónica,
para que inicie con placer
el exquisito derrotero
—del diálogo escrito—,
allanaron el vasto camino
hacia un universo
superlativo y mágico
donde las letras se revelaron
y comenzó una gesta
que espero finiquite
cuando emigre hacia mi exilio.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Si deseas puedes dejar tu comentario. Muchas gracias.