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miércoles, 27 de noviembre de 2019

LOS TIMADORES

                       

Hay dolores, que por vetustos, ya son amigos casi;
pero existen otros, que en las profundidades moran,
son los dolores tercos, unos timadores profesionales,
que se apoltronaron y en la comodidad medran.

Busco emanciparlos,
invaden lugares íntimos,
que tienen a otros moradores amorosos aguardando
y por astutos, porque cómodos se sienten,
se convirtieron en usurpadores innecesarios.

Si hasta las barrancas del río manso he viajado,
intenté que desde lo alto  
rápido se deslicen
para que las aguas límpidas los conduzcan
hasta las arenas blancas 
y allí sepultarlos.

Pero he fracasado
fue vano el intento,
están acostumbrados a mí
los invasivos
y no han comprendido todavía, por tozudos,
que a ellos 
no me acostumbraré nunca.

Viviana Laura Castagno Fuentes




CONVIVENCIA

  
Cuida a la flor, no la mutiles,
si de su planta la arrebatas,
habrá lágrimas, que en gotas 
de rocío, viajarán mimetizadas.

¿Por qué el empecinamiento?
Para que en jarrones impersonales
que el ego humano ha impuesto
tenga su vida sentenciada ¿Para eso?

Porque no solo una vida mutilas, son muchas,
privas a los poetas, por ejemplo,
ellas son sus musas privilegiadas,
la inspiración se entumece, huye,
por una acción incomprensible y egoísta.

Ella será flor una etapa,
para luego transformarse en fruto,
segarás varias vidas valiosas si la cortas,
ella engendra simiente en sus entrañas.

¿Para qué, dime, para satisfacer el ego, para eso? 

Viviana Laura Castagno Fuentes


martes, 26 de noviembre de 2019

EL ÉXODO



Él, posee el alma sensible de poeta,
está vacío, hay un exilio inesperado,
sus letras han partido, sin su anuencia,
y en desnudeces lo han dejado.

¿No es un despojo acaso, un arrebato,
cuando la inspiración enmudece,
sin causas aparentes generando un hueco,
que en las profundidades del alma se siente?

Hay que comprender al poeta,
él sin sus letras no existe, muere,
hay un universo que se paraliza,
cuando ellas sus intersticios abandonan.

Mira, sin mirar hacia la nada,
las busca denodadamente
en el vuelo de las mariposas,
en el perfume de las glicinas
y hasta en el plumaje iridiscente 
de los frágiles colibríes.

¿Cuándo regresarán? - se pregunta-
aunque de preguntas está atosigado,
lo abandonaron sus letras, se fugaron
y no sabe todavía
cuando llegarán de su éxodo.


Viviana Laura Castagno Fuentes

domingo, 24 de noviembre de 2019

SE ACABÓ



Comprendí, ha acabado, 
no somos, fuimos,
y entre desasosiegos largos
vivir intento.
No tuvimos tiempo
pasó el invierno, 
la primavera está agonizando
y en días estivales pertinaces
fenecimos amor, fenecimos
y nuestros sueños sucumbieron.
Y eran tantos —porque tanto fuimos—
una amalgama compleja de sentimientos,
una montaña de proyectos truncos
antes de que nuestro universo
junto a sus estrellas colapsara 
y en la nada misma, nos convirtiéramos.
Comprendí, nada hay para explicar,
—cuando el amor se extingue—
no existen artilugios, no existen,
el amor volatilizado nos redujo
a dos esperpentos, dos almas,
que extrañas e inasibles se volvieron.
Fuimos, no somos, ni seremos amor.

Viviana Laura Castagno Fuentes

Y RENACEMOS AL FIN

 

A veces, para evitar al dolor,
presumimos que nada ha sucedido
que todo está igual, como antes,
pero con la negación, lo agigantamos.

Está, como algo incólume y sempiterno,
no hay distracciones válidas, no hay viajes,
podremos dar vueltas mil veces a la tierra,
y nos seguirá, porque viaja con nosotros.

Nos queda una sola opción, aceptarlo,
cuando entendemos su mensaje, 
comienza a menguar la odiosa sensación,
de que los caminos estaban obstaculizados.

Sí, hay alternativa, quitando los óbices,
abriendo nuevos senderos, renaciendo en ellos,
se tornan infinitos los cielos, se aclaran,
el dolor se autoexilió, ganamos esta partida.

Los jardines reverberan ahora,
hasta ayer nomás, todo era mustio,
hoy vergeles magníficos medran,
era el impiadoso dolor
el que apagaba todas sus luces.

Viviana Laura Castagno Fuentes

viernes, 22 de noviembre de 2019

SUS NOSTALGIAS



-Nostalgias- dijo, y sacudió mi entendimiento,
aceleró mi ritmo cardíaco, porque algo dentro de mí,
percibió el impacto inmenso de ese sustantivo,
llegó sin escala alguna hasta el interior más profundo,
donde el alma posee un alojamiento secreto
para hospedar a los sentimientos que nos conmocionan.

¿Por qué me sentí tan identificada con sus nostalgias?;
eran ajenas, le pertenecían a ella, a quién escribió la poesía,
pero produjo una contundente empatía, fue instantánea,
y en las letras de su publicación, estaba también yo,
con mis nostalgias revolucionadas y mi mente en estado de alerta.

¿Qué son los estados nostalgiosos, barcas que navegan sobre aguas que no existen?

¿Son pensamientos haciendo un viaje hacia el pasado,
aun cuando nuestra alma está atenta y disfrutando el presente?

¿O son ambos, mente y alma en complicidad absoluta,
casi abduciéndonos, hacia sitios recónditos y pretéritos?

-Nostalgias- dijo, y confieso que a sus palabras las hice mías,
logró transmitir con bellísima contundencia un amasijo
y entre nostalgias, tristezas, sabores amargos y dulces,
quedé atrapada, sin lograr definir aun y en confusión estoy viviendo.

¿Qué es la nostalgia, será que los recuerdos nos invaden 
y desearíamos revivir momentos donde la felicidad tuvo su anclaje?

-Nostalgias- dijo, y heme aquí intentando balbucear una respuesta que está 
tardando demasiado en llegar o que tal vez no llegará nunca.

Viviana Laura Castagno Fuentes 

jueves, 21 de noviembre de 2019

LOS MIEDOS



Cada amanecer, cuando despierto, imagino que estaré liberada,
pero no despierto sola, no, junto a mí despiertan mis miedos.

Han nacido conmigo creo, fueron hábiles para inmiscuirse,
me dejaron disfrutar una niñez muy plena, fueron astutos,
simularon estar dormidos, para garantizar el disfrute.

Pero en la adolescencia, irrumpieron sin piedad alguna,
se desperezaron conmocionando la paz que habitaba dentro
y con un zarpazo que se sintió en el alma, la paralizaron.

Los miedos, esos intrusos a la fiesta de la vida
sin invitación llegaron, mutando a yermo lo fértil,
durante décadas me intimidaron y ganaron todas las batallas.

¿Qué más desean de mí, si todo se han llevado?

Porque cuando ellos nos amueblan -son huéspedes inesperados-
no quedan intersticios que no demuelan, con todo arrasan.
Son devastadores, se parecen a los desastres naturales,
son huracanes, sismos, inundaciones, feroces tornados,
con una capacidad destructiva inconmensurable.

La diferencia radica, en que los daños naturales, son externos, 
los podemos observar e intervenir en las reconstrucciones,
pero lo que dañan los miedos -es invisible a los ojos- petrifican al alma
y con ella, por temores acuciada, la vida se paraliza y mueren los sueños.

Cada amanecer, conmigo, despiertan los miedos de nuevo,
es una lucha desigual, porque han tomado por asalto cada célula mía,
mi mente intenta lidiar con ellos, los elude, los desaloja,
hasta las maletas están preparadas para enviarlos muy lejos,
porque solamente con ellos afuera y sin posibilidad de retorno alguno,
habré ganado una cruenta guerra, que se empecinó en asesinar mis proyectos todos.

Algún día amanecerá, abriré mis ojos, sentiré liviano al cuerpo y serena al alma,
habrá espacio para el amor, porque sus inhibidores, los invisibles miedos,
yacerán fuera, porque esta vez, los exilié para que nunca más regresen
a desbaratar los sueños, que acaban de resucitar, luego de una muerte muy larga.

Viviana Laura Castagno Fuentes