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domingo, 8 de diciembre de 2019

SIN LÍMITES



Ella sabe:
que logra cruzar bravías fronteras,
subir a una mullida nube
para atisbar el mundo desde las alturas.

Sabe también:
que puede nadar en mares,
escalar montañas, correr por valles,
para deleitarse, bajo vetustos pinares.

Y sabe:
puede vivir un amor de novela
poner colores sobre los grises
o trepar muros cual enredadera.

Sabe ella:
no hay límites para sus fantasías,
hoy es reina, mañana astronauta,
con la ayuda de un papel, una lapicera
y la inspiración por letras ataviada.


Viviana Laura Castagno Fuentes

¡QUÉ VIAJE!


¡Qué viaje este el de la vida!

Somos pasajeros eternos,
de nada dueños
de todo inquilinos
—hasta del cuerpo—.

Entonces: ¿Por qué la soberbia?

Si al final de la travesía
todo será devuelto,
y como nacimos, nos iremos
despojados de todo materialismo.

El dinero, el poder omnímodo,
las posesiones, títulos,
son solo cosa nimia,
cuando vivos, nos separa,
cuando muertos, nos iguala.

¡Qué viaje este el de la vida!


Vivir negando a la muerte
creer que nos sobra tiempo
proyectar siempre a futuro
naufragar en el presente.

¡Qué viaje este el de la vida!


Viviana Laura Castagno Fuentes




miércoles, 4 de diciembre de 2019

SOMNOLENCIAS



Las aguas están ansiosas,
esperan que la luna despierte
y con su luz diáfana las ilumine,
porque su río luce ausente
sin el farol natural que lo despabila.

Vamos río, ha mojado su cara en tu lecho,
acércala con tus olas 
hasta la orilla
junto al viento que también acompaña,
mientras ella se fragmenta
y en otras miles de lunas se multiplica.

Tardó la dama e intranquilizó
a las aguas que la aguardaban,
pero bastó una suave brisa
para que hasta la playa 
junto a sus estrellas las depositara
y ahora la luna
en su cuna de arena, dormita.

Viviana Laura Castagno Fuentes

COMPLEJIDADES


Somos naturaleza
aunque no lo creamos,
tenemos mares y océanos dentro
y en esas aguas
a veces quietas, otras tempestuosas
segundo a segundo
nuestro viaje estamos realizando.

Somos naturaleza
aunque nos parezca raro,
tenemos fuegos candentes
hogueras que nos encienden,
cuando el amor 
ese díscolo, por una puerta ingresa.

Somos naturaleza,
poseemos los elementos 
que ella nos empotró dentro,
somos el oxígeno que inhalamos,
el anhídrido que exhalamos,
a ella le pertenecemos
determina cuando nacemos
y cuando a destino llegamos.

Somos naturaleza,
una amalgama de complejidades.


Viviana Laura Castagno Fuentes

sábado, 30 de noviembre de 2019

OTRA VEZ LA DECEPCIÓN



Me sobresalté esta mañana,
desperté y a mi lado estabas
mirándome, mientras el sol 
comenzaba su espectáculo diario.
Debo admitir, brillabas, tus ojos,
en ellos se reflejaban los rayos de luz
que por las hendijas de la ventana ingresaban.
Giré, no dejé nunca de observarte,
acurrucada entre tu cuello y tus pechos,
descubrí el lugar más seguro del planeta,
donde los temores no existen, se extinguen,
porque el amor llegó para desalojarlos.
Nada dijimos, es que las palabras a veces,
son innecesarias, cuando la plenitud nos abraza.
Un ruido, un sonido que de la nada surgió,
nos conmovió a ambas, miramos a nuestro alrededor,
provenía de un bolso que en un rincón estaba,
un osado celular emitía el sonido inoportuno,
era el tuyo, atendiste y tu expresión cambió...
-Tengo que salir enseguida -dijiste,
-¿Hacia dónde?-pregunté, no comprendía nada,
-debo prepararme rápido y partir, fue tu respuesta.
Otra vez, cuando el universo se aquieta y trae calma,
un imprevisto, siempre surge para desbaratar todo.
Con un beso, sellaste la despedida, sin regreso convenido,
y aquí estoy otra vez contando los días, hace dos meses,
el sonido de un inoportuno celular, fue el indicio,
de un adiós, que a pesar de las promesas 
sabe a definitivo.

Viviana Laura Castagno Fuentes


TIEMPOS DE JACARANDÁS...

     

Es una especie vegetal magnífica,
cuando luce su cuerpo desnudo de hojas,
es tan sabio, es tan dúctil, el magnánimo,
que con espléndidas flores azul púrpura,
cual traje de gala, lo emperifolla.

Puede ser un pasaje color lila, imponente,
cuando sus pies en veredas opuestas
están aferrados, mientras sus copas se abrazan
y con un cielo celeste diáfano, logran mimetizarse.

Posee una ductilidad única, el multifacético,
aprendió a medrar junto a cientos de sus pares,
pero también tiene alma de solitario,
y junto a un río de aguas translúcidas, 
su elegante imagen está reflejando.

Eres un obsequio más de la natura,
una impronta violácea en calles y avenidas,
a veces de amoroso túnel te invistes,
otras, mutas con habilidad en mullida alfombra
y conviertes en un cuadro, el lugar donde te ofrendas.

Viviana Laura Castagno Fuentes


LLEGAR TARDE A TODO Y A TODOS



La observaba desde la distancia, estaba sentada en su sillón, debajo de la galería que rodeaba gran parte de la casa con su inequívoca impronta estilo italiano.

Miraba hacia la lejanía y eso no era buen augurio, porque era muy hábil para entablar diálogos con quién fuese, siempre había un tema al alcance y tenía una verba innata y única.

-¿Sucede algo?- le pregunté.

-Nada - respondió, pero por supuesto no creí, algo estaba pergeñando su mente tan ágil.

-Sí - me dijo luego, en realidad no deseaba fastidiarte solamente con mis temas de la vejez.

-¿Sabes ? -acotó -hoy estoy sintiendo que he llegado tarde a todo y a todos.

-Preferí dejar que fluyera sola, que emancipara a sus sentimientos.

-Llegué tarde a la estación, cuando el tren partía y en el andén me quedaba, escuchando las risas que se alejaban, mientras todo desaparecía a la distancia y mis maletas con lágrimas fueron mi única compañía.

Llegué tarde a la playa, cuando mi manso río sus aguas retiraba y mis huellas fueron testigo mudo que la arena guardó por un momento, hasta que una suave marea las desdibujó.

Llegué tarde al reparo de los estoicos plátanos, cuando su sombra proyectaban, porque se apresuró el otoño y los desnudó sin piedad alguna.

Llegué tarde hija a unos labios que se quedaron sin besos, porque ya habían besado y allí no estuve para disfrutarlos.

Llegué tarde al jardín, no logré inhalar el aroma de mis flores predilectas, un invierno pertinaz se precipitó y de ellas solo sus tallos quedaron.

-Pero - y me interrumpió.

-No hija - no existen excusas, llegar tarde a todo y a todos fue mi responsabilidad, no existe nadie más, excepto yo.
Creí que las situaciones se repetirían, que habría segundas oportunidades, pero la vida no nos ofrece segundas vueltas, es el ahora no hay mañana.

-Y decidí no agregar nada, era improcedente, estaba asumiendo sus materias adeudadas en la travesía de su vida.

Quedamos ambas calladas y mirando hacia un jardín que con bellísimas camelias se había engalanado -como en un gesto de amorosa complicidad-.

Tal vez, la vida le estaba obsequiando una oportunidad, la última, para que a sus amadas flores pudiese celebrarlas, antes que otro invierno se precipitara y otra vez llegara tarde a todo y a todos.

Viviana Laura Castagno Fuentes