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miércoles, 4 de diciembre de 2019

SOMNOLENCIAS



Las aguas están ansiosas,
esperan que la luna despierte
y con su luz diáfana las ilumine,
porque su río luce ausente
sin el farol natural que lo despabila.

Vamos río, ha mojado su cara en tu lecho,
acércala con tus olas 
hasta la orilla
junto al viento que también acompaña,
mientras ella se fragmenta
y en otras miles de lunas se multiplica.

Tardó la dama e intranquilizó
a las aguas que la aguardaban,
pero bastó una suave brisa
para que hasta la playa 
junto a sus estrellas las depositara
y ahora la luna
en su cuna de arena, dormita.

Viviana Laura Castagno Fuentes

COMPLEJIDADES


Somos naturaleza
aunque no lo creamos,
tenemos mares y océanos dentro
y en esas aguas
a veces quietas, otras tempestuosas
segundo a segundo
nuestro viaje estamos realizando.

Somos naturaleza
aunque nos parezca raro,
tenemos fuegos candentes
hogueras que nos encienden,
cuando el amor 
ese díscolo, por una puerta ingresa.

Somos naturaleza,
poseemos los elementos 
que ella nos empotró dentro,
somos el oxígeno que inhalamos,
el anhídrido que exhalamos,
a ella le pertenecemos
determina cuando nacemos
y cuando a destino llegamos.

Somos naturaleza,
una amalgama de complejidades.


Viviana Laura Castagno Fuentes

sábado, 30 de noviembre de 2019

OTRA VEZ LA DECEPCIÓN



Me sobresalté esta mañana,
desperté y a mi lado estabas
mirándome, mientras el sol 
comenzaba su espectáculo diario.
Debo admitir, brillabas, tus ojos,
en ellos se reflejaban los rayos de luz
que por las hendijas de la ventana ingresaban.
Giré, no dejé nunca de observarte,
acurrucada entre tu cuello y tus pechos,
descubrí el lugar más seguro del planeta,
donde los temores no existen, se extinguen,
porque el amor llegó para desalojarlos.
Nada dijimos, es que las palabras a veces,
son innecesarias, cuando la plenitud nos abraza.
Un ruido, un sonido que de la nada surgió,
nos conmovió a ambas, miramos a nuestro alrededor,
provenía de un bolso que en un rincón estaba,
un osado celular emitía el sonido inoportuno,
era el tuyo, atendiste y tu expresión cambió...
-Tengo que salir enseguida -dijiste,
-¿Hacia dónde?-pregunté, no comprendía nada,
-debo prepararme rápido y partir, fue tu respuesta.
Otra vez, cuando el universo se aquieta y trae calma,
un imprevisto, siempre surge para desbaratar todo.
Con un beso, sellaste la despedida, sin regreso convenido,
y aquí estoy otra vez contando los días, hace dos meses,
el sonido de un inoportuno celular, fue el indicio,
de un adiós, que a pesar de las promesas 
sabe a definitivo.

Viviana Laura Castagno Fuentes


TIEMPOS DE JACARANDÁS...

     

Es una especie vegetal magnífica,
cuando luce su cuerpo desnudo de hojas,
es tan sabio, es tan dúctil, el magnánimo,
que con espléndidas flores azul púrpura,
cual traje de gala, lo emperifolla.

Puede ser un pasaje color lila, imponente,
cuando sus pies en veredas opuestas
están aferrados, mientras sus copas se abrazan
y con un cielo celeste diáfano, logran mimetizarse.

Posee una ductilidad única, el multifacético,
aprendió a medrar junto a cientos de sus pares,
pero también tiene alma de solitario,
y junto a un río de aguas translúcidas, 
su elegante imagen está reflejando.

Eres un obsequio más de la natura,
una impronta violácea en calles y avenidas,
a veces de amoroso túnel te invistes,
otras, mutas con habilidad en mullida alfombra
y conviertes en un cuadro, el lugar donde te ofrendas.

Viviana Laura Castagno Fuentes


LLEGAR TARDE A TODO Y A TODOS



La observaba desde la distancia, estaba sentada en su sillón, debajo de la galería que rodeaba gran parte de la casa con su inequívoca impronta estilo italiano.

Miraba hacia la lejanía y eso no era buen augurio, porque era muy hábil para entablar diálogos con quién fuese, siempre había un tema al alcance y tenía una verba innata y única.

-¿Sucede algo?- le pregunté.

-Nada - respondió, pero por supuesto no creí, algo estaba pergeñando su mente tan ágil.

-Sí - me dijo luego, en realidad no deseaba fastidiarte solamente con mis temas de la vejez.

-¿Sabes ? -acotó -hoy estoy sintiendo que he llegado tarde a todo y a todos.

-Preferí dejar que fluyera sola, que emancipara a sus sentimientos.

-Llegué tarde a la estación, cuando el tren partía y en el andén me quedaba, escuchando las risas que se alejaban, mientras todo desaparecía a la distancia y mis maletas con lágrimas fueron mi única compañía.

Llegué tarde a la playa, cuando mi manso río sus aguas retiraba y mis huellas fueron testigo mudo que la arena guardó por un momento, hasta que una suave marea las desdibujó.

Llegué tarde al reparo de los estoicos plátanos, cuando su sombra proyectaban, porque se apresuró el otoño y los desnudó sin piedad alguna.

Llegué tarde hija a unos labios que se quedaron sin besos, porque ya habían besado y allí no estuve para disfrutarlos.

Llegué tarde al jardín, no logré inhalar el aroma de mis flores predilectas, un invierno pertinaz se precipitó y de ellas solo sus tallos quedaron.

-Pero - y me interrumpió.

-No hija - no existen excusas, llegar tarde a todo y a todos fue mi responsabilidad, no existe nadie más, excepto yo.
Creí que las situaciones se repetirían, que habría segundas oportunidades, pero la vida no nos ofrece segundas vueltas, es el ahora no hay mañana.

-Y decidí no agregar nada, era improcedente, estaba asumiendo sus materias adeudadas en la travesía de su vida.

Quedamos ambas calladas y mirando hacia un jardín que con bellísimas camelias se había engalanado -como en un gesto de amorosa complicidad-.

Tal vez, la vida le estaba obsequiando una oportunidad, la última, para que a sus amadas flores pudiese celebrarlas, antes que otro invierno se precipitara y otra vez llegara tarde a todo y a todos.

Viviana Laura Castagno Fuentes

jueves, 28 de noviembre de 2019

OTRA VEZ, NO



Y logré al fin, desalojé a los dolores apoltronados,
les cancelé la comodidad en que habitaban,
los invité a partir, hasta las maletas les tenía preparadas.

Y partieron, pero aunque una contrariedad parezca,
han dejado un vacío, algo me falta muy dentro
y no logro encontrar las respuestas atinadas.

¿Por qué me acostumbré a asilar dolores viejos?

Somos una amalgama de complejidades los humanos,
hasta ayer nomás, clamaba por excarcelar dolores anquilosados,
hoy no están, pero hasta diría que los extraño y parece
un galimatías lo expresado.

Deseaba tanto un espacio para que nuevas emociones ingresen
 y despabilen a amorosos moradores que estaban aguardando 
desde hace mucho tiempo.

¿Será que me asustaron los cambios,
que a dolores y angustias viejas me había adaptado?

¡No, no puede suceder lo mismo otra vez, no puede ser!

Mi vida es un historial  ingente sobre miedos sempiternos
y emociones nuevas, lidiando entre ellos, es una batalla diaria,
no deberían sepultar al amor que ha llegado, porque atendieron los miedos
y prefirieron llamar a los viejos moradores porque a ellos se acostumbraron.

¡No, no puede estar sucediendo otra vez, desearía pensar que es un sueño todo!


Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 27 de noviembre de 2019

ERAS UN POEMA



Hoy, recorriendo las bellísimas calles del barrio de Núñez,
volvió a aparecer tu recuerdo, aunque jamás se había ido,
pero fue diferente esta vez, presentí que junto a mí caminabas.
Y está tan hermoso, la calle paroissien, es un túnel vegetal,
sus elegantes plátanos desafían al cielo, mientras abajo,
sus troncos robustos, les confieren la fortaleza que necesitan.
Todo ha cambiado mucho desde tu partida, nada es lo mismo,
la plaza Balcarce, donde nuestra niñez estrenó algarabías y juegos,
está tan hermosa, hay coníferas y diversas especies que son un deleite.
Amo imaginar que en alguno de sus bancos estamos sentadas,
manteniendo nuestros diálogos tan ricos, tan genuinos,
porque de ternuras holgaban, porque eras amor abuela, amor.
Hoy, tu recuerdo es mi sustento cuando arrecian tempestades,
los convoco de a uno y en ellos el reparo se aposenta, es magia te aseguro.
Porque has sido magia, todo lo que tocabas lo mejorabas con creces,
si hasta un desayuno era una fiesta y un café era un poema.
Sí, un poema decías, por todo lo que te agradaba, tus plantas por ejemplo
eran poemas, formaban cascadas bien ordenadas y se derramaban en la galería.
Hoy, caminando por las calles del barrio de Núñez, regresaste nuevamente,
es que sabe a ti, huelo tu perfume, escucho todavía tus carcajadas tan espontáneas
y mientras mi mente divagaba -tu presencia, aun ausente- junto a mí estuvo.
La abuela, la maestra, la docente de antes, la que su profesión enaltecía,
la amorosa madre de ocho hijos, la que prohijaba a los desvalidos,
aun vive, porque jamás mueren las almas nobles como la tuya.
Hoy, recorriendo las calles de Núñez, estuvimos juntas nuevamente.

Viviana Laura Castagno Fuentes