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miércoles, 1 de enero de 2020

EL FRACASO DEL AÑO



Acabó su travesía 
agobiado, exhausto,
un gran abatimiento 
produjo que sus pasos
apresurara,
pasó tan rápido todo
que en una nave espacial 
pareció que estuvimos viajando.

Se ha marchado 
sin llevar lo que a buscar vino,
deseaba que junto e él
también partieran las guerras,
los conflictos estériles,
las mentiras, los miedos inoculados, 
que al alma de los pueblos matan.

Inició una retirada 
con la inequívoca percepción
de que su estadía fue un fracaso;
pensaba él, que lograría traer cordura
a una humanidad inerme, pérfida,
que en vacíos existenciales deambula.

Y sí, has fracasado amigo,
los hombres han contribuido 
para que sucediese,
tenías las mejores intenciones,
pero no pudiste contra la estolidez 
que por doquier está adherida
como la hiedra, al inerme muro. 

Adiós año viejo,
descansa amigo, es tu merecido;
hola año nuevo,
a trabajar con bríos 
hay almas que adormiladas aun,
están realizando su travesía
y ello es un mal presagio.

Viviana Laura Castagno Fuentes

EL PERSONAJE


—Estuve observando su adiós—, 
tenía la apariencia 
de un hombre viejo
a quién la vida 
de improviso 
sobre su espalda encorvada
y sin piedad alguna, 
todas las cargas
le había depositado. 

Le dolía todo 
desde las profundidades
de su alma magna,
hasta los huesos más sólidos, 
—tenía tanta angustia acumulada—
que a medida que se alejaba
más y más se doblaba.

Llevaba unas alforjas
sobre sus hastiados hombros,
cabían en ellas 
—los recuerdos de su travesía—
y un escueto futuro, minimizado,
que sabía a muy poco
a casi nada diría.

Logré mirar su derrotero
hasta que en una esquina
abruptamente —se esfumó—
como una nube 
cuando el viento la deshace,
—decidió acompañar al año—
que también se despedía,
quizá fue esa la decisión.

—Era el personaje del barrio—
el hombre que tenía
al silencio como único atavío, 
un taciturno perpetuo
dueño de una mirada tan profunda
—como jamás había visto en mi vida—
tal vez, la que más claridad tenía
esa, que sin decir nada...
—comunicó todo—.

Viviana Laura Castagno Fuentes


lunes, 30 de diciembre de 2019

LA HONORABLE Y LA ABYECTA



Son dos antagonistas
irreconciliables ellas,
una camina imbuida de honor
la otra en las abyecciones mora.

Una en desnudeces transita
por senderos rectilíneos,
la otra necesita atavíos 
viaja por cuanto atajo encuentra,
habilitado solo para ella.

La honorable anda descalza
porque nada necesita,
la inmoral de disfraces cambia
porque lo suyo es una patología.

Todos nacemos libres
—durante el viaje nos dogmatizan—
o elegimos vivir en la verdad
o ante la mentira nos esclavizamos.

La verdad es una dama digna,
ante quién requiera
sus argumentos plasma, 
la mentira es tan prosaica
que necesita al abogado, al litigio,
porque carece de solidez
es un remedo de reina
que solamente de harapos viste.

Viviana Laura Castagno Fuentes


GRACIAS...



Gracias a la natura
no solamente
por las ofrendas maravillosas,
sino también 
porque es una inspiradora
perpetua para los poetas.

Gracias al clima
se inician diálogos,
con propios y también 
con extraños,
es un nexo permanente.

¿Quién no comienza,
una conversación
sin hablar sobre el calor,
la lluvia o el frío que entumece?

La raza humana,
tan soberbia, tan indolente
no ha comprendido todavía,
que depende de la natura.

Viven mirando su ombligo,
tramando sus negocios espurios
creyendo que el dinero es todo,
corrompen desde el poder 
al alma de los pueblos.

No han despertado aun
se creen insustituibles,
insustituibles son los árboles
que con indolencia asesinan,
sin ellos, no hay oxígeno,
sin oxígeno fenece la vida toda.

Viviana Laura Castagno Fuentes


domingo, 29 de diciembre de 2019

¿RARA YO?



A veces, me dicen que soy rara,
tal vez, sea una apreciación subjetiva,
cada quién deduce desde su lugar
pocos saben, ponerse en el lugar 
del otro, cuando de empatía carecen.

¿Rara dicen?

No importa, no nací para seguir normas,
tampoco para acatar dogmas, ninguno,
porque siento que algo dentro de mí 
no solo paralizan, sino que asesinan.

Tampoco comprendo el prejuicio,
porque: ¿Qué es ser normal me pregunto?
¿Será pensar como otros piensan
sin espacio para el discernimiento?

Sucede, que mientras el mundo 
va en búsqueda de placeres transitorios,
de conquistas materiales, de ambiciones;
para mí, la vida tiene otros rumbos
no me hallarán jamás donde la masa,
me encontrarán allí donde el alma es libre.

No me busquen donde no estoy,
sino en esos recónditos espacios 
donde mis rarezas gozan de autonomía
en un universo único, mío, diferente a todos.

¿Rara, dicen?

Y tal vez tengan razón,
estoy en otra dimensión, donde no están 
ni estarán jamás los prejuiciosos,
porque allí sí, se anquilosa la evolución toda.


Viviana Laura Castagno Fuentes

sábado, 28 de diciembre de 2019

¿QUÉ TRAE ÉL?



Lo que trae el mañana,
es una osadía hasta preguntarse,
la vida es una máquina incesante
nos abate, nos empuja y nos obliga.

Lo que trae el mañana.
¿Alguien está en capacidad 
para responder tan profunda pregunta?,
si cada día es una oportunidad única,
donde se entremezclan sentimientos tantos.

Lo que trae el mañana,
desearía poder responder la duda,
pero es imposible, hasta el mañana,
es una actitud positiva,
que reside en la mente, no en la vida.

Lo que trae el mañana,
deberíamos agradecer si despertamos,
porque todo lo demás es una utopía,
y la vida es eso, nos incita a creer 
que el mañana traerá, a un nuevo día.

Viviana Laura Castagno Fuentes

CARTA PARA MI MUERTE



Que la muerte, me encuentre viva,
porque deseo tener una charla con ella, 
quiero estar bien despierta, bien lúcida,
para escuchar todas sus respuestas.

Que la muerte, me encuentre atenta,
tendré una agenda presta con preguntas,
según como fluya todo, habrá un ida y vuelta,
no deseo un soliloquio, sino una charla amena.

Que la muerte, me encuentre plena,
con paz en mi alma y candor en mi mente,
tal vez sea inquisidora y desee una respuesta,
la misma que no hallé en toda mi travesía:
¿Hay vida después de la vida o esto será todo?

Viviana Laura Castagno Fuentes