SÍGUEME EN MI BLOG

martes, 10 de noviembre de 2020

ESCISIONES


Y se quedó mi alma aquel día

en algún recodo del itinerario, 

intentando tal vez hallar certezas

entre un amasijo de incertidumbres.


Es tan complejo el proceso

no existen anclajes, no existen,

hay amalgamas informes

entre un pasado aún vigente

y un presente por ausencias habitado.


Y se quedó mi alma aquel día,

se mimetizó tal vez en los pinares

o se durmió entre lo inexplicable,

intentando despertar un día

para embeberse en una realidad

que desearía ella, fuese solo un sueño.


Viviana Laura Castagno Fuentes


viernes, 30 de octubre de 2020

¿QUÉ?


¿Qué es la decepción?


Tal vez sea un ave 

sorprendida, porque a esa rama, 

la que daba amparo a su nido

un viento sin piedad la desgarró. 


O tal vez sea una sutil hiedra, 

anclada en la tierra

huérfana de aquel muro

que por vetusto y frágil

no logró abrazar.


O puede ser una ola 

muriendo en la playa

entre arena y piedras 

porque la olvidó la mar. 


Tal vez sean expectativas

e ilusiones vanas, 

es la espera equivocada

de una nave a la deriva. 


La decepción hace añicos 

sentimientos ciertos

que primaveras enteras ofrendó, 

y se ha quedado aguardando 

una flor o un pétalo solitario

que jamás llegó, ni llegará.


¿Qué es la decepción? 


Viviana Laura Castagno Fuentes 


miércoles, 28 de octubre de 2020

INVASIONES


Me asfixio, el oxígeno se esfuma,
entre una montaña de recuerdos
que estaban cómodamente asilados
pero ahora, todos juntos han despertado.

Me gustaba viajar hacia ellos,
cuando era una decisión convenida
había tanta riqueza acumulada
cada vez que alborotarlos, decidía.

Pero no es lo mismo,
cuando se interponen sin mi anuencia
percibo que me invaden y sofocan
alteran el orden que me estabiliza.

No puedo con ellos, me desconciertan,
inhiben la libertad que persigo
desdibujan el ahora que anhelo
porque se entrometió otra vez:
el pasado en mi presente.

Viviana Laura Castagno Fuentes 

domingo, 25 de octubre de 2020

A LA DERIVA...


Mientras una lluvia pertinaz arrecia

más confusiones me amueblan, 

no se si estoy aquí o allá realmente

hay intermitencias que opacan

un presente que en el pasado vive.


No logro el reencuentro todavía,

se quedó mi alma aterida y sola

en medio de un viaje interminable

que no ha acabado aún,

y que no sé si acabará algún día.


Se siente como un naufragio, 

vientos huracanados arreciando

sobre mi nave tan frágil y vulnerable

no atisbo puerto alguno, ni reparo, 

se mudó mi cuerpo y se quedó mi alma. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

¿QUÉ MIRA ÉL?

Mira... 

¿Hacia dónde me pregunto?

Y las respuestas no aparecen

hay que bucear en espacios 

abisales 

porque es ahí donde moran. 


Mira...

Impone un respeto tácito, 

hay que ser muy precavida

él no exige nada a nadie

pero su actitud taciturna...grita. 


Mira... 

Su rostro viste una piel áspera

con arrugas que se precipitaron, 

por fuera es un viejo casi

por dentro, es un niño desvalido. 


Mira... 

Hacia la nada o el todo, 

se vistió el presente de pronto

con recuerdos atiborrados

de ausencias largas e 

incertidumbres. 


Mira... 

Es mejor dejarlo solo, 

él sabe sobre mutismos

sabrá también sobre palabras, 

cuando su alma sabia... hable. 


Mira... ¿Hacia dónde? 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

VIDAS SIMBIÓTICAS


Un barranco desliza su falda

de tierra sedienta, ávida, 

hasta las meditabundas aguas del río 

que en silencio absoluto, esperan.


Y las aguas responden la demanda, 

escalan con ímpetu hasta lo alto 

suturando las heridas aún abiertas

que soles estivales desgarraron. 


El río y la tierra, 

una relación simbiótica como tantas, 

-pero a su vez es única-

cuando la falda agrietada se entrega

para curar dolencias viejas, 

pero también las recién infligidas. 


Viviana Laura Castagno Fuentes 

viernes, 23 de octubre de 2020

DELEITES


Caprichos, 

me apasiona definir como caprichos

a las maravillosas expresiones

con las que nos sorprende 

la naturaleza 

cada vez que con prestancia 

sus actos magistrales ejecuta. 


Una especie que sufrió desarraigo, 

posee a su recto tronco 

en estado de invisibilidad

como en un acto de prestidigitación, 

bajo el manto protector 

de una enredadera 

que con desenfado la abraza. 

 

A su lado, 

como si hubiese un acuerdo tácito, 

una esbelta variedad de árbol 

con su follaje de primavera 

recién estrenado, 

es ahora la nodriza perfecta 

de unas flores rojo púrpura. 


Caprichos, 

o tal vez sean obras de arte

cuando sus peculiaridades exhiben. 


Una es un árbol de tipa 

dando amparo a una santa rita, 

la otra es una palmera desaparecida 

debajo de la magia de una hiedra, 

y entre ambas

consuman un poema pergeñado 

por el alma prodigiosa, única, 

de su majestad: la madre naturaleza. 


Viviana Laura Castagno Fuentes