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lunes, 26 de agosto de 2024

CANCELACIONES

 

¿Hacia dónde viajan los sueños
cuando de mar se confunden
porque su derrotero extravían?

Imagino que estarán aguardando
que el ímpetu de las olas
hacia una playa los acerque.

O quizá se aposentaron los esquivos
sobre el pico de un ave sedienta
y en una gota de agua translúcida,
su travesía están haciendo.

¿Hacia dónde viajan los sueños
cuando dejan de ser nuestros,
se mimetizarán entre las flores
convertidos en bellos pétalos?

¿Hacia dónde huyen
cuando nos abandonan
o somos en realidad nosotros
los abandónicos reincidentes?


Viviana Laura Castagno Fuentes

viernes, 23 de agosto de 2024

LA INVENCIBLE

 

La verdad luce desnudez siempre,
no necesita el amparo de vestiduras,
ni de maquillajes, menos de velos,
que a su naturaleza escondan.

La verdad es un valor intrínseco,
no admite regodeos, ni ambages,
se presenta íntegramente 
sin disfraces y sin máscaras absurdas.

Si los hombres comprendiesen,
cuánta liviandad y cuánta paz
instala en el alma la verdad desnuda
de quienes no utilizan el ardid
que sí necesita la mentira.

Verdad, si supieras cuánto desatino 
provoca en la vida de los humanos
no concebirte como algo primigenio
y en aras de ello astutamente
te enmudecen con artilugios
que los destruye y los deshumaniza.

Viviana Laura Castagno Fuentes

jueves, 22 de agosto de 2024

LA VASTEDAD DEL AMOR


Solamente me quedaron

—los recuerdos tan vastos—

ellos son y serán un testimonio

mudo, tácito y eviterno.


Porque es imposible

olvidar, a quién sembró

—amores inconmensurables—

que día a día germinan.


Permíteme una infidencia

—cada vez que te apareces—

en mi océano de recuerdos,

mis zonas áridas mutan

a bosques de pinos majestuosos.


Se ordenan mis precariedades,

se volatilizan mis fragilidades

—y la vida remeda hábilmente—

tu frase inolvidable:

¡Aquí el no puedo, no existe!


Entonces mi renacer comienza,

suturo otra vez mis cicatrices

—cesan los dolores o menguan—

porque recordarte me modifica

y sé que verme estoica, férrea

hubiese sido tu deseo magno.


Y continuaré despabilando

lo que llevo en mi memoria

—que es mucho y es todo—

porque aun invisible a los ojos

estás viva y no te irás 

porque no te has ido.


Viviana Laura Castagno Fuentes

miércoles, 21 de agosto de 2024

LLEGÓ EL MAESE

 

Cuando distraídos transitamos
y creemos que lo rutinario
es nuestro lugar cómodo y seguro
—la vida envía a su mejor maese—
para que nos despabile.

Y llega él con su bagaje 
es una topadora demoliendo, 
—arrasa todo a su paso—
porque es el mejor docente
que a enseñarnos vino. 

No existen atajos para escapar 
—el dolor obstruye todo—
es un carcelero habilidoso
nos capturó y guardó las llaves.

Él no será un pasajero más
ni irá sentado a nuestro lado
—es un huésped alojado dentro—
con nuestra anuencia o sin ella.

Esquivar su estancia
es imposible, tiene sus tiempos,
—solo nos compete aceptarlo—
porque lidiar contra él, es una utopía.

El dolor, un docente supremo
—un pedagogo eficiente, férreo—
o aprendemos y continuamos
o lo negamos y lo perpetuaremos.

Viviana Laura Castagno Fuentes


                        

SER GENUINOS

 

Y a veces, uno se hace trizas,

se rompe en mil pedazos

como si fuese piezas

de un rompecabezas

que luego puede juntar 

para rearmarlo.


No, no somos piezas

obligadas a encastrar,

no somos rehenes de nada

ni de nadie, somos un alma

con alas hambrientas

ávidas por despegar

del suelo todo el tiempo.


Somos seres únicos con sed

de libertades eternas,

sin las ataduras

que la sociedad impone,

poco importan las modas

ni las religiones,

porque muy dentro

las ansias bullen.


No somos piezas

para encajar en el mundo,

nuestra alma nos grita a diario

desea vernos auténticos,

veraces, honorables,

porque para eso vinimos

a este inefable viaje

denominado vida.


Viviana Laura Castagno Fuentes

martes, 20 de agosto de 2024

¿DÓNDE ESTÁN?


Se ausentan las palabras,

es como una huida acordada

o una actitud espontánea

para que tras ellas acuda.


Muchas veces la vacilación

en mis mares de dudas navega,

¿cómo debo proceder?

o las excarcelo de mí

o una búsqueda comienzo.


Intuyo que se han alejado

porque hay espacios yermos

donde antes anidaban,

tal vez la paciencia sea

la mejor de las estratagemas.


¿Las espero mansamente

para no conmocionar 

la paz que solamente ellas

dentro de mí instalan,

o en rescatista me convierto?


Son los imponderables 

que desde hace unos meses

mi vida han convulsionado,

y las víctimas directas 

han sido mis palabras.


Soy la única responsable

del éxodo de mis letras,

ellas se han ido a otros lares

para insuflar en mí los bríos

que propiciarán el reencuentro.


Viviana Laura Castagno Fuentes

lunes, 19 de agosto de 2024

INCERTIDUMBRES


—Dentro de unos días volveré a comunicarme— me aseguró, aunque algo agregó y yo preferí ignorar, porque una sutil referencia a su muerte estaba realizando.
                                      
Fue la última conversación que tuvimos y hoy el silencio reina.

Algo dentro de mí sabe, pero por esas estrategias a las que apelo —para minimizar daños—
prefiero imaginar que está bien y no desea comunicarse por el momento.

—¿Dónde estás Noemí, qué te ha sucedido?—

Estoy respetando sus tiempos y no deseo invadirla, pero han transcurrido
muchos meses, su constancia era admirable y no interrumpiría una relación imbuida de férreos sentimientos 
por nimiedades solamente. 

Tal vez —aun continúo muy sensible y la ansiedad se ha impuesto— no esté en condiciones para proseguir el vínculo porque otros imponderables se impusieron, pero lo cierto es que era muy metódica y consecuente, por eso mi angustia ante su interregno tan extenso. 

Soy intolerante y enemiga acérrima de las "incertidumbres", me generan una sensación de vacío —tan indescriptible como doloroso—
que carece de sustento y percibo como si caminara sobre arenas movedizas que tornan inestables mis pisadas. 

He intentado comunicarme, pero no hubo respuesta, su celular está ausente y solamente
tengo acceso a la "odiosa casilla de mensajes", dejé uno que aún está aguardando
que alguien responda y confirme que "está bien", pero que no tiene deseos de hablar con nadie y
sea esa la causa de su mutismo.

Pero, debo admitir, apelando a la realidad de los acontecimientos, —con enorme desazón— que lo
más probable y natural es que —haya partido hacia ese universo ignoto— del que nadie regresa
y donde no existen celulares, ni impersonales casillas de mensajes que devuelvan la certeza
que hace meses mutó a insoportable y larguísima incertidumbre.

—¿Qué te ha sucedido Noemí, dónde estás justo ahora que podríamos estar conversando
sobre la irrupción de los nuevos tiempos primaverales, después de un invierno tan gélido como
obstinado?—

Viviana Laura Castagno Fuentes