Urge la poesía,
no deja espacio
para la espera
tiene la impronta
de la naturaleza,
es imposible detener
su metamorfosis
cuando eclosiona
restaurando los despojos
que fue esparciendo
lo pertinaz del invierno.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Bienvenidos a este universo donde "La Poesía" les propone viajar hacia las profundidades del alma. Deseo que ese viaje sea ameno y los invite a regresar siempre. Muchas gracias por visitar este espacio.
Urge la poesía,
no deja espacio
para la espera
tiene la impronta
de la naturaleza,
es imposible detener
su metamorfosis
cuando eclosiona
restaurando los despojos
que fue esparciendo
lo pertinaz del invierno.
Viviana Laura Castagno Fuentes
La he observado con lágrimas
que enturbiaban la sonrisa
que en sus ojos comenzaba.
La descubrí en silencio
cuando arreció un vendaval
y desgarró un vergel en su alma.
Era una improcedencia
intentar invadir su universo
era tan recatada como lacónica.
Vivió como pensaba y enseñó,
dando vuelta la página siempre
"a la vida había que saber leerla".
Supe ser puente
desdeñaba a los muros
y aprendí a ser ambos.
Supe ver praderas
donde la aridez era ama
y minimicé mis primaveras.
Supe sobre ausencias
que al alma desgarran,
y abracé zonas horadadas.
Supe ser río
pero me volví mar un día
y hoy lo estoy aguardando.
El silencio
es un actor disidente
un esquivo consuetudinario
un prudente límite;
una indolencia a veces
un diálogo suspendido
esperando agazapado,
pero sabe mutar el dúctil
a disuasivos puntos suspensivos
y se disfraza otras tantas
de punto final distraído.
Viviana Laura Castagno Fuentes
https://youtube.com/shorts/tqEVkwPJnfg?si=bnKQysyq775VlgcS
El 10 de diciembre próximo pasado escuché un clamor, un grito desgarrador, acudí y encontré a un pequeño "Benteveo" parado contra el vidrio de una ventana.
Miraba hacia adentro, como si estuviese pidiendo ayuda, pero como otros Benteveos adultos sobrevolaban el entorno "elegí no entorpecer el devenir de la natura".
Estuvo más de una hora allí y cuando me distraje un segundo "desapareció". Lo encontré sin vida dos días después, entre la hojarasca de un viejo árbol de "sauce".
"Vuela pequeño Benteveo, busca la nube más mullida y haz de ella tu nuevo nido".
Disculpa si no pude salvarte, pero temí intervenir en un universo desconocido para mí y acabar haciendo un daño.
Aléjate,
caminas con imprudencia
por una zona riesgosa
donde aparecen
de improviso
óbices que esfuman
la salida que ansías
y el extravío
se torna inevitable.
Elige mejor
lo harto conocido
aunque el hastío
intente apoltronarse,
será un hartazgo
desde la experiencia
y tal vez descubras
que allí estuvo siempre
la plenitud que buscabas.
Viviana Laura Castagno Fuentes
Hay personas
—tan extraordinarias—
que se quedan abrazadas
en los entresijos del alma,
no existe la caducidad
para ellas, menos el olvido
—porque están con nosotros—
aun... no estando.