Las personas no son como imaginabas, no creas más que sienten y piensan como tú lo hacías.
Y por supuesto que hacían daño ex profeso, aunque siempre pensabas que era porque "algo les sucedía", en tu universo —colmado de amor e ingenuidad— no había espacio para la malicia, ni un resquicio.
Y era un deleite observar tu capacidad para dar vuelta la página siempre y olvidar, insisto: no podías creer que hubiese personas que se empecinaran en "gastar energías en la maldad" , no cabía en tu orbe de niña.
Por eso, nada sucedió en vano, esa inocencia que tenías "garantizó la infancia plena que disfrutaste", que tuvo su derrame con creces en las otras etapas de tu vida.
¿Y sabes quiénes fueron los garantes de tu mente curiosa y sana?: Tus adorados padres mi niña, ellos fueron tu faro en el viaje, absorbiste sus enseñanzas y aprendiste de sus conductas.
Por todo ello, aunque tu presente te sorprenda con vacilaciones estériles, tristezas que a tu alma estrujan y te sientas vulnerable muchas veces —dialoga siempre con tu niña interior, no la sofoques—, será la garante de una plenitud que está llegando despacito y silenciosa.
¿Te acuerdas cuánto esperabas a la primavera?, bueno, son etapas para la espera y la serenidad, no es fácil y lo comprendo.
Pero cuando huelas el "fragante perfume de las glicinas" sabrás entonces que tu niña está viva, atenta y será tu guía incondicional, por eso te sugiero:
—Continúa junto a ella y sus esplendores, jamás la enmudezcas—.
Viviana Laura Castagno Fuentes